Luz Nocturna
Amy Blankenship


Lazo De Sangre #2
Kat Santos non vedeva il proprietario del Night Light da anni. Finché Quinn non decide improvvisamente di rapirla e la accusa di averlo incastrato per gli omicidi dei vampiri. Realizzando che il nemico si sta prendendo gioco di loro, le due famiglie uniscono le proprie forze per impedire ai vampiri di terrorizzare la città.

Quinn Wilder l'aveva guardata con gli occhi affamati di un puma dal giorno in cui era nata. Quando lei divenne adolescente, la tentazione di rivendicarla come compagna divenne rapidamente un ostacolo tra lui e i fratelli iperprotettivi di lei. Quando i loro padri si uccisero a vicenda in battaglia, i legami tra le due famiglie furono interrotti e lei fu portata al sicuro lontano da lui. Seguendola da lontano, Quinn scopre che la guerra tra vampiri ha i suoi lati positivi, quando lei dimentica di stare lontana.

Kat Santos non vedeva il proprietario del Night Light da anni. Finché Quinn non decide improvvisamente di rapirla e la accusa di averlo incastrato per gli omicidi dei vampiri. Realizzando che il nemico si sta prendendo gioco di loro, le due famiglie uniscono le proprie forze per impedire ai vampiri di terrorizzare la città. Mentre la guerra sotterranea impazza, le fiamme del desiderio fanno altrettanto, quando quello che era iniziato come un sequestro di persona si trasforma rapidamente in un pericoloso gioco di seduzione.







Luz Nocturna

Libro Dos de la Serie âLazos de Sangreâ



Authors: Amy Blankenship, RK Melton

Traducido y Editado por Gabriela SÃ¡enz



Copyright Â© 2012 Amy Blankenship

EdiciÃ³n en inglÃ©s Publicado por Amy Blankenship


Spanish Edition Publicado por TekTime

Todos los derechos reservados.



CapÃ­tulo 1



Quinn Wilder mirÃ³ alrededor en la oficina de Warren sin saber si descubrir quiÃ©n estaba detrÃ¡s de los asesinatos era algo bueno o algo malo. La mayor parte de la pelea de gritos se habÃ­a terminadoâ¦o por lo menos eso esperaba. Ãl dio una mirada a Kane ahora que el vampiro estaba dando la espalda a la habitaciÃ³n. Kane ni se habÃ­a molestado en defenderseâ¦Michael habÃ­a hecho un buen trabajo haciÃ©ndolo por Ã©l.

El deberÃ­a haberse enojado con el rubio vampiro y al mismo tiempo deberÃ­a disculparse, pero por ahora todo lo que sentÃ­a por Kane era un miedo extraÃ±o y, como animal de presa, no le gustaba esa sensaciÃ³n.

Kane sonriÃ³ mientras miraba por la ventana. Realmente necesitaba bajar el volumen al escuchar los pensamientos de otras personas. AsÃ­ que, los jaguares y los pumas estaban juntos otra vez... maldita gran cosa. Â¿QuÃ© querÃ­an que hiciera, un baile de la felicidad? Mala suerte, no estaba de humor.

âLos vampiros sin alma nos superan en nÃºmero a nosotros por lo menos diez a uno. Si no recuerdo mal, Devon siempre fue un luchador agresivo. Tal vez deberÃ­amos llamarlo y pedirle que vuelva y ayudeâ. Steven puso su grano de arena,â la velocidad que el ejÃ©rcito de vampiros estÃ¡ creciendo, esto se estÃ¡ convirtiendo rÃ¡pidamente en una batalla perdida. Si no reunimos un ejÃ©rcito propio, empaquemos y larguÃ©monos de Dodgeâ.

-Si las familias no hubiesen sido mutuamente prohibidas durante tanto tiempo, sabrÃ­as que Devon estÃ¡ ocupado persiguiendo a su evasiva pareja al otro lado del mundo ahora mismoâ, contestÃ³ Kat a Steven, pero estaba mirando a Quinn cuando lo dijo.

âSarcasmo anotado,â Steven sonriÃ³. Su hermano mayor habÃ­a enojado a Kat cuando la secuestrÃ³. Mirando de nuevo a Quinn, se preguntÃ³ por quÃ© su hermano no habÃ­a dicho nada acerca de que Dean los ayudaba con los vampiros cerca del club. Tener uno de los caÃ­dos de su lado era algo para presumir... no es algo para mantener un secreto.

HabÃ­a oÃ­do hablar del otro caÃ­do que habÃ­a ayudado a recuperar a la pareja de Devon y a su amiga, pero ahora se habÃ­a ido con Devon y las dos chicas, Dean era su Ãºnica carta de triunfo. âApoyo la mociÃ³n de llamar a Devon para que regrese a casa con la esperanza de que el caÃ­do... Â¿cuÃ¡l era su nombre?â

âKriss,â dijo Kat.

âSi Kriss vuelve con Devon, entonces habremos igualado las probabilidades porque ya tenemos a uno de los caÃ­dos aquÃ­, quien estÃ¡ dispuesto a ayudarnosâ, concluyÃ³ Steven.

âÂ¿Y cÃ³mo crees que los haremos regresar?â preguntÃ³ Quinn mirando a Warren. âSabes cÃ³mo reaccionan los machos de nuestra especie cuando encontramos a nuestra pareja. La Ãºnica manera de que Devon regrese es si su pareja estÃ¡ con Ã©l.

âHe aquÃ­ una nueva idea para ti... Dile la verdad,â Kat gruÃ±Ã³ y mirÃ³ fijamente a Quinn cuando se volviÃ³ para mirarla. Ella arqueÃ³ una ceja y luego sonriÃ³ satisfecha mientras apartaba la mirada de Ã©l.

Quinn se crispÃ³ por dentro, pero no dijo nada en represalia.

Kane sacÃ³ un cigarrillo de su caja y lo encendiÃ³. âMe atrevo a decir, la joven dama entre nosotros tiene razÃ³n. Si quieres que los gatitos vuelvan, tienes que tentarlos.

âClaro,â dijo Michael tratando de aligerar el estado de Ã¡nimo en la habitaciÃ³n. âVoy a poner un plato de crema afuera de la puerta de atrÃ¡s y esperar allÃ­ con una red de mariposa.â

Kane y Kat sonrieron ante la imagen de Michael sentado en la oscuridad con una red de mariposas en sus manos esperando a que algÃºn gatito desprevenido viniera y empezara a lamer la crema.

âKriss tiene que volverâ, Kat admitiÃ³ finalmente. âLo he visto luchar y es el equivalente a una bomba del carajo. Pero si realmente he aprendido a leerlo, no volverÃ¡ sin Tabby.

âÂ¿CÃ³mo puedes hacer que un caÃ­do deje su cargo y escoja un bando en una guerra?â preguntÃ³ Steven.

âNo lo hacesâ, dijo Michael. âLos caÃ­dos son pocos y distantes entre ellos. Los dos Ãºnicos que he conocido son Dean y Kriss, y tÃº no quieres enojar a ninguno de los dos.â MirÃ³ a Quinn, âÂ¿Hay alguna posibilidad de que Dean le pida a Kriss que acorte sus vacaciones?â

Varias preguntas mÃ¡s fueron hechas desde el lado de los jaguares, pero Kane sintiÃ³ escalofrÃ­os arrastrÃ¡ndose por su piel cuando los bloqueÃ³. SabÃ­a exactamente de quiÃ©n estaban hablando. Si Kriss volviera... entonces Tabatha lo seguirÃ­a.

Todos, menos Michael, se retorcieron cuando Kane se volviÃ³ de repente y los encarÃ³.

âLa guerra ya empezÃ³, asÃ­ que cuando terminen de hacer las paces, tal vez puedan unirse a la cazaâ. EmpujÃ³ la ventana y saltÃ³, sin importarle que estuviera en el segundo piso. Su largo plumero negro saliÃ³ volando detrÃ¡s de Ã©l, como oscuras alas, antes de que desapareciera.

Cuando Kane desapareciÃ³, Michael hizo una mueca por la dramÃ¡tica salida de su amigo y se acercÃ³ para cerrar la ventana. Todos pensaban que Kane habÃ­a bajado a tierra, pero Ã©l podÃ­a sentirlo arriba de ellos, en el techo. En realidad, la reuniÃ³n habÃ­a salido mejor de lo que Michael pensaba.

Michael se preguntÃ³ si Kane se habÃ­a dado cuenta de lo que habÃ­a hecho cuando habÃ­a metido esa piedra sangre en la carne de Kane. Cuando se mordiÃ³ su muÃ±eca y derramÃ³ su sangre en la herida de Kane, habÃ­a sido por dos muy buenas razones. Una fue para ayudar a que la herida de puÃ±al se curara mÃ¡s rÃ¡pido, pero la segunda razÃ³n habÃ­a sido puramente egoÃ­sta. Con su sangre ahora dentro de las venas de Kane, podÃ­a rastrear cada uno de los movimientos de su amigo.

TodavÃ­a le enojaba saber que Kane habÃ­a estado en la ciudad durante bastante tiempo y que ni se habÃ­a dado cuenta. Ni siquiera lo habÃ­a estado buscando porque habÃ­a pensado que Kane estaba muerto. Si hubiera encontrado a Kane un poco antes... tal vez hubiera podido detenido este lÃ­o antes de que se saliera de las manos controladoras de Kane. Pero el haber dado su sangre a Kane, serÃ­a ahora mucho mejor que un dispositivo de rastreo. Si Kane decidÃ­a correr... no irÃ­a muy lejos.

âNo entiendo por quÃ© Kane tiene una actitud tan mala acerca de esto, si Ã©l fue el que causÃ³ la explosiÃ³n de vampiros en primer lugarâ, dijo Nick desde donde estaba apoyado contra la puerta. No le importÃ³ que Michael estuviera metido en el asunto, pero contar con Kane era una mala idea. El hombre no parecÃ­a ser muy estable que digamos.

âSolo estÃ¡s enojado porque Kane decidiÃ³ no ser el enemigoâ, le dijo Warren, a pesar de que Ã©l tampoco estaba muy contento con Kane. Pero no iba a traer a colaciÃ³n el hecho de que Kane tambiÃ©n le habÃ­a tendido una trampa a su hermana para que Quinn la secuestrara... no hasta que tuviera una mejor idea de lo cuerdo que estaba el vampiro resucitado.

Michael comenzÃ³ a defender a Kane, pero habÃ­a demasiadas colas que pisar y suficiente culpa para repartir. SabÃ­a que Kane todavÃ­a le estaba escondiendo algo y se morÃ­a de ganas por averiguar quÃ© era, antes de que terminara comiÃ©ndose vivo a su amigo. Deseaba que Kane se diera prisa y se diera cuenta de que ya no estaba solo.

Por otro lado, Michael sabÃ­a que Kane habÃ­a pasado por una experiencia que nunca serÃ­a capaz de comprender completamente, sobre todo el horror. Si se enfrentaba a la misma situaciÃ³n, Michael no estaba tan seguro de que pudiera mantener su cordura tampoco. Kane fue traicionado por uno de sus mejores amigos y sentenciado a un exilio eterno con casi ninguna esperanza de escape.

Su mirada se estrechÃ³ hasta chocar con la ventana y se dio cuenta de que habÃ­a una pregunta que habÃ­a olvidado preguntar por completo. Â¿CÃ³mo fue que Kane habÃ­a sido liberado de la tumba?

*****

Kane se paseaba de un lado a otro en el techo del Moon Dance, apretando los puÃ±os y extendiendo las manos a sus costados. TodavÃ­a podÃ­a ver la mirada en la cara de Kriss cuando lo habÃ­a arrojado a travÃ©s del almacÃ©n como si fuera basura. No podÃ­a luchar contra los caÃ­dos... nadie podÃ­a enfrentarse al poder que poseÃ­an.

Incluso si llamaban a Kriss como refuerzo, y Tabatha regresara con Ã©l, Kane sabÃ­a que Kriss no tenÃ­a intenciones de compartirla. No sucedÃ­a muy a menudo, pero Kane apostarÃ­a la piedra de sangre enterrada en su cuerpo que el caÃ­do estaba enamorado de Tabatha. Si eso era cierto, entonces Kane no tenÃ­a ninguna posibilidad de acercarse a su alma gemela de ninguna manera.

HabÃ­a desperdiciado su oportunidad y dolÃ­a como el demonio. Incluso si ella no tenÃ­a un Ã¡ngel caÃ­do sentado en su hombro, Tabatha no tendrÃ­a nada que ver con Ã©l ahora. En cuanto a los demÃ¡s, a Ã©l no le importaba si les gustaba o no a los cambiantes. De todos modos esto no era un concurso de popularidad.

âQuizÃ¡ sea mejor que no les gusteâ, susurrÃ³ mientras contemplaba la ciudad.

Kane asintiÃ³ firmemente con la cabeza y enterrÃ³ las manos en sus bolsillos. Se quedarÃ­a el tiempo suficiente para ayudar a librar a la ciudad de los vampiros de baja calaÃ±a que Ã©l habÃ­a provocado sin querer. Pero una vez que lo hiciera, Ã©l se irÃ­a por su cuenta otra vez. De esa manera, cuando decidiera marcharse, no habrÃ­a nadie a quien le importara lo suficiente como para seguirlo.

Ese pensamiento lo dejÃ³ inquieto.

*****

Trevor se detuvo frente a la casa de Envy y apagÃ³ el auto. Realmente querÃ­a hablar con ella y ver cÃ³mo estaba. Tal vez habÃ­a tenido tiempo de pensar en lo que Ã©l le habÃ­a dicho... despuÃ©s de todo, habÃ­a sido sÃ³lo la verdad.

Mirando el objeto en el asiento del pasajero de su auto, sonriÃ³ antes de agarrarlo. Realmente habÃ­a hecho un nÃºmero con los vaqueros que Ã©l habÃ­a âprestadoâ a principios de la semana de Chad, y ahora iba a devolverlos. Esta fue su buena acciÃ³n para el dÃ­a. OjalÃ¡ nadie hubiera sido enviado al infierno por tener un sentido del humor.

Desdoblando los jeans, tomÃ³ nota de la suciedad y el aceite negro de motor que los habÃ­a manchado por todos lados. Se riÃ³ interiormente cuando volviÃ³ a ver su obra en la entrepierna. Trevor habÃ­a hecho una excepciÃ³n especial y volviÃ³ a su forma de perro para arrancar felizmente la entrepierna.

Hanna, la vieja gata de la seÃ±ora Tully que habÃ­a decidido empezar a vivir con Ã©l, se habÃ­a acercado y olfateado los jeans antes de darse la vuelta, levantando la cola en el aire y rociÃ¡ndolos para deshacerse del olor canino que habÃ­a dejado en ellos. Trevor pensÃ³ que nunca se habÃ­a reÃ­do tanto en su vida.

âPerfectoâ, susurrÃ³.

Al salir del auto, se acercÃ³ a la puerta principal y arrojÃ³ los jeans sobre los arbustos, casi riendo de nuevo cuando se cayeron del follaje y aterrizaron en una cama de hormigas gigantes. Esto era demasiado bueno.

Luego de tocar timbre, se metiÃ³ las manos en los bolsillos y esperÃ³ a que la puerta se abriera. Cuando finalmente se abriÃ³, Trevor puso su mejor expresiÃ³n de niÃ±o regaÃ±ado.

âOyeâ, dijo en voz baja.

Chad suspirÃ³ y se apoyÃ³ contra el marco de la puerta, âEh tÃº, forastero.â

âMira, sÃ© que metÃ­ la pata y querÃ­a hablar con Envy... o al menos intentarlo si prometes mantener la pistola elÃ©ctrica alejada de ellaâ, explicÃ³ Trevor con una pequeÃ±a sonrisa.

âLo harÃ­a, pero Envy no estÃ¡ aquÃ­â, contestÃ³ Chad mientras se erguÃ­a fuera del marco de la puerta y se ponÃ­a de pie mostrando toda su altura. Jason habÃ­a mencionado el nombre de Trevor en la misma frase que la palabra acosador y esperaba que Jason estuviera equivocado. âElla decidiÃ³ tomarse un tiempo e ir a pasar un rato con Tabatha y Kriss. No estoy seguro de cuÃ¡ndo regresarÃ¡â.

Trevor respirÃ³ profundamente y asintiÃ³ con la cabeza cuando notÃ³ que el aroma de Envy no era fresco en la casa. Por lo menos Chad no estaba mintiendo y realmente ella no estaba en casa. âEntonces necesito que le des una informaciÃ³n.

âÂ¿Y cÃ³mo quÃ© serÃ¡?â preguntÃ³ Chad, muy serio.

âElla necesita estar lejos de Devon Santos. Ãl no es nada bueno y acabarÃ¡ hiriÃ©ndolaâ, dijo de modo un poco evasivo, con la esperanza de arrastrar a Chad a su lado, jugando un poco con sus instintos protectores de hermano.

Chad frunciÃ³ el ceÃ±o ante la advertencia de Trevor y cruzÃ³ los brazos sobre su pecho desnudo. âÂ¿O sea parecido a ti?

La complaciente actitud de Trevor se vino a pique: âOye, lo que hice era parte de mi trabajo. No querÃ­a herir a Envy con eso. Por eso nunca le dije lo que hago para vivir.

DesviÃ³ la vista y metiÃ³ las manos en los bolsillos sabiendo que Chad no tenÃ­a ni idea. Esperaba que Envy no hubiera repetido exactamente lo que le habÃ­a dicho a Chad. Los civiles no necesitaban saber sobre las cosas que salen de noche... en especial un policÃ­a.

âLe dije que la noche que me encontraste en el club estaba trabajando encubierto, pero no creo que ella me creyeraâ, dijo, mirando de cerca la reacciÃ³n de Chad por cualquier indicio de que sabÃ­a mÃ¡s de lo necesario.

Chad suspirÃ³: âMira, sÃ© que te gustaba a mi hermana, pero ella ya siguiÃ³ adelante. Creo que deberÃ­as hacer lo mismo. No te lo estoy diciendo solo como un compaÃ±ero de trabajo o incluso un amigo, te lo estoy diciendo como alguien que ha vivido lo mismo. DÃ©jala en paz y deja que tome sus propias decisiones. A pesar de tus mejores intenciones, creo que va a salir con Devon ahora.

Trevor volviÃ³ a ver directamente a Chad. âÂ¿QuÃ©? -preguntÃ³ Ã©l gravemente.

âElla estÃ¡ saliendo con Devon hasta donde yo sÃ©â, repitiÃ³ Chad sin rodeos.

Trevor sintiÃ³ un escalofrÃ­o por su espina dorsal, dio media vuelta y se alejÃ³ de la puerta sin decir nada. Chad frunciÃ³ el ceÃ±o cuando vio a un gato por la ventana delantera del auto de Trevor, que se inclinaba sobre el tablero de mandos. El otro hombre se metiÃ³ rÃ¡pidamente en su auto, acelerÃ³ el motor y saliÃ³ de la calzada.

âJason,â Chad dijo en voz alta, âEs mejor que estÃ©s equivocado y que Ã©l no sea un acosador.â

Chad sabÃ­a que Envy habÃ­a salido de la ciudad con Devon para reunirse con Kriss y Tabatha para darse una pequeÃ±a escapada. Ãl no podÃ­a contarle eso a Trevor ya que Envy le habÃ­a hecho jurar que iba a guardarlo en secreto. No importaba de todos modos, porque lo que Envy hiciera ahora no era asunto de Trevor.

Chad sacudiÃ³ la cabeza y empezÃ³ a entrar de nuevo cuando vio algo azul con el rabillo del ojo. Su expresiÃ³n se iluminÃ³ cuando vio sus jeans tirados en el suelo y corriÃ³ a recogerlos, haciendo una mueca feroz a las hormigas que paseaban en ellos.

Su felicidad se desvaneciÃ³ cuando vio todos los rasgones y roturas que tenÃ­an y sus ojos se agrandaron de manera muy graciosa cuando vio que la entrepierna habÃ­a sido arrancada completamente.

Chad bajÃ³ los jeans y mirÃ³ a la calle: âImbÃ©cil, estÃ¡s en serios problemasâ.



CapÃ­tulo 2



Kat se habÃ­a acercado a la ventana. QuerÃ­a estar lo mÃ¡s lejos posible de Quinn. Casi hace una expresiÃ³n de absoluto tedio cuando se dio cuenta de que su nueva posiciÃ³n sÃ³lo lo habÃ­a colocado en su lÃ­nea de visiÃ³n directa. Deseaba que Envy estuviera aquÃ­. Ella realmente necesitaba hablar con la otra mujer... o simplemente con otra mujer en general. Hubiera sido bueno tener un poco de refuerzos en esta conversaciÃ³n llena de testosterona.

Mirando alrededor de la habitaciÃ³n, se dio cuenta de que no todos los miembros principales de la familia puma estaban presentes.

-Â¿DÃ³nde estÃ¡n Micah y Alicia? preguntÃ³ Kat, sabiendo que debÃ­an ser parte de esto... fuera lo que fuera.

Quinn mirÃ³ a Warren con una expresiÃ³n con la que esperaba que el jaguar entendiera que necesitaba que lo apoyara en lo que estaba a punto de decir. âAlicia no ha estado mÃ¡s de un mes en casa desde el internado y no la vamos a meter en esta pelea. Es demasiado peligroso para las chicasâ.

La expresiÃ³n de Kat se oscureciÃ³ aÃºn mÃ¡s y parecÃ­a estar dispuesta a arrancar la cabeza de la familia puma.

âÂ¿Y Micah?â, preguntÃ³ Warren antes de que Kat tuviera tiempo de iniciar una guerra por aquel Ãºltimo comentario.

âInaccesibleâ. La ira en el tono de Quinn hizo que todos lo miraran con curiosidad. âHemos intentado varias veces, pero se niega a contestar a su telÃ©fono celular.â

Steven suspirÃ³ ante la terquedad de Quinn e interrumpiÃ³, âMicah ha estado desaparecido por mÃ¡s de dos semanasâ.

âÂ¿QuÃ©?â, preguntÃ³ Warren enfadado de repente. âÂ¿Por quÃ© no nos has pedido que te ayudemos? â

âPor el estÃºpido diarioâ, se burlÃ³ Kat. âObviamente, Ã©l temÃ­a que no pudiÃ©ramos soportar lo que decÃ­a debido a nuestra delicada sensibilidadâ.

Michael sacudiÃ³ la cabeza sabiendo que hasta que las dos familias resolvieran sus diferencias, probablemente tendrÃ­a que jugar al Ã¡rbitro. âBien, mientras trabajamos en el problema de los vampiros, tambiÃ©n nos mantendremos atentos a pistas acerca de la desapariciÃ³n de Micah.â

âLa lÃ³gica indica que Micah eventualmente volverÃ¡ por su cuenta, siempre lo hace,â Quinn se encogiÃ³ de hombros.

Kat mirÃ³ a travÃ©s de la ventana todavÃ­a furiosa. Â¿CÃ³mo se atreve Quinn a decir que las chicas no deben participar? Pueden mantener a Alicia fuera si quieren, y probablemente sea lo mejor por ser la mÃ¡s joven de todos ellos. Pero si tan siquiera intentaban detenerla a ella, entonces les esperaba una gran sorpresa. El problema era que ahora tambiÃ©n estaba preocupada por Micah.

Quinn deberÃ­a haber hecho todo a un lado y los hubiera llamado. Ãl sabÃ­a que habrÃ­an ayudado a pesar de sus diferencias. Â¿Y quÃ© si sus padres se habÃ­an matado mutuamente?... los pecados de los padres no deben caer sobre sus hijos.

Aunque Kat no lo sabÃ­a, Warren estaba de acuerdo con ella en silencio. Quinn deberÃ­a haberse puesto en contacto con ellos en el momento en que Micah habÃ­a desaparecido. Era muy consciente de las explosivas discusiones que los hermanos podÃ­an tener entre ellos. Los desacuerdos por lo general terminaban con Micah furioso y desapareciendo durante varios dÃ­as... pero nunca por semanas.

Steven y Nick se habÃ­an mantenido en contacto a travÃ©s de los aÃ±os y Nick lo mantuvo siempre al dÃ­a acerca de la familia puma. Cuando Micah y Quinn peleaban, Micah siempre le decÃ­a a Steven a dÃ³nde irÃ­a y si se iba a quedar mÃ¡s de un dÃ­a. Esta vez Micah no habÃ­a dejado un mensaje con nadie, lo que significa que no iba a estar fuera tanto tiempo.

âDespuÃ©s de que Steven y yo encontramos el peligroso nido de vampiros en la iglesia, es mejor que nadie salga solo esta noche. Lo haremos en parejasâ, dijo Quinn cambiando de tema.

Steven se sintiÃ³ extraÃ±o cuando se le vino a la mente la imagen de la chica que habÃ­a encontrado y perdido aquella noche. âCreo que voy a volver ahÃ­ esta noche y asegurarme de que la iglesia estÃ¡ limpia todavÃ­a. Tal vez pasamos algo por altoâ.

âVoy a ir con Stevenâ, Nick se ofreciÃ³ pues querÃ­a pasar tiempo con su viejo compaÃ±ero de travesuras.

Kat sintiÃ³ un momento de pÃ¡nico mientras ella hacÃ­a silenciosamente los cÃ¡lculos. Michael, sin duda, irÃ­a con Kane, y ella no querÃ­a ir con Kane de todos modos porque estaba muy lejos de ser estable. Eso dejaba a Warren y a Quinn.

âIrÃ© con Warrenâ, expresÃ³ Kat.

âNoâ, corrigiÃ³ Warren. âNecesitamos a alguien que vea el clubâ.

âEl simple hecho de que sea una chica no significa que yo no me pueda defenderâ, Kat les advirtiÃ³, y luego saliÃ³ de la habitaciÃ³n tranquilamente.

Todos los hombres de la habitaciÃ³n se sintieron avergonzados cuando ella cerrÃ³ suavemente la puerta al salir.

âMaldita seaâ, susurrÃ³ Nick. âCasi que preferirÃ­a que hubiera dado un portazoâ.

Steven y Quinn no habÃ­an visto a Kat en unos cuantos aÃ±os, pero recordaban muy bien su temperamento. Una puerta cerrada suavemente por una Kat enojada, era diez veces peor que si hubiera salido furiosa. Estaba enfadada... no, estaba mucho mÃ¡s que enojada. Ella estaba rabiosa.

âVoy a llamar a Devon y ponerlo al dÃ­a con lo que estÃ¡ pasandoâ, dijo Warren sacando el celular del bolsillo delantero del pantalÃ³n. Odiaba hacerle esto a su hermano pero si no conseguÃ­a que trajera su trasero de vuelta a casa, podrÃ­a no quedar mucho del resto de Ã©l que pudiera regresar. Presionando uno de los nÃºmeros de marcaciÃ³n rÃ¡pida, caminÃ³ hacia otra puerta que conducÃ­a al dormitorio contiguo.

Warren esperÃ³ mientras el telÃ©fono en el otro extremo de la llamada seguÃ­a sonando. Finalmente oyÃ³ que alguien contestÃ³ y murmurÃ³ una maldiciÃ³n inmediatamente despuÃ©s.

âÂ¿QuÃ© demonios quieres?, preguntÃ³ Devon, sonando aturdido pero feliz.

Warren rÃ¡pidamente le comunicÃ³ todo lo que habÃ­a pasado desde la partida de Devon y Envy, no mÃ¡s de veinticuatro horas antes.

Devon suspirÃ³, âMaldiciÃ³n, me voy de la ciudad y todo se va a la mierda.â

âTe darÃ© unos dÃ­as, pero luego tendrÃ¡s que regresar a casaâ, dijo Warren. âTambiÃ©n necesito que hagas algo por mÃ­ durante estos dÃ­asâ.

âÂ¿Y quÃ© serÃ¡?â, preguntÃ³ Devon sonando mucho mÃ¡s despierto.

âNecesito que le preguntes a Kriss si Ã©l nos ayudarÃ¡. Dile que Dean ya estÃ¡ a bordo, pero probablemente tambiÃ©n lo necesitamos a Ã©l. Si es necesario, logra que Envy convenza a Tabatha de que necesitamos a Kriss aquÃ­, porque segÃºn lo que he oÃ­do, si ella vuelve entonces el caÃ­do la seguirÃ¡â.

âVerÃ© lo que puedo hacerâ, dijo Devon. âKriss es extraÃ±o. Ãl camina a su propio ritmo, ya sabesâ.

Warren asintiÃ³ con la cabeza, âMe recuerda a alguien que conozcoâ.

Devon se riÃ³ entre dientes, âDe acuerdo, hermano mayor, pero sin embargo no te prometo nada.â

-Te verÃ© dentro de unos dÃ­as -dijo Warren y colgÃ³ el telÃ©fono.

*****

Quinn vio a Kat en uno de los monitores de vigilancia de la pared. Como todo el mundo esperaba a que Warren terminara su llamada telefÃ³nica, se acercÃ³ a los monitores como si estuviera aburrido. Aburrimiento no era exactamente lo que sentÃ­a cuando veÃ­a a Kat.

Desde hace aÃ±os habÃ­a pensado que era hermosa, pero habÃ­a subestimado en lo que se convertirÃ­a. A lo largo de los aÃ±os, habÃ­a vigilado a Kat desde lejos. Incluso contratÃ³ a espÃ­as para trabajar aquÃ­ en Moon Dance para que lo mantuvieran informado... aunque uno de los Ãºltimos que habÃ­a enviado terminÃ³ siendo una de las Ãºltimas vÃ­ctimas de asesinato.

Se tensÃ³ cuando un tipo caminÃ³ hacia donde Kat estaba, de pie detrÃ¡s del bar, y buscÃ³ tomar su brazo. Con la cÃ¡mara en Ã¡ngulo perfectamente, Quinn podÃ­a darse cuenta que el tipo no estaba en un estado de Ã¡nimo muy amistoso que digamos.

*****

Trevor entrÃ³ a Moon Dance sin saber si querÃ­a destrozar el lugar o ahogar su ira en un par de galones de alcohol. HabÃ­a intentado ponerse en contacto con Envy, pero obviamente se estaba escondiendo de Ã©l. Tabatha y Kriss estaban probablemente detectando sus llamadas junto con ella. Cuando le preguntÃ³ al sabelotodo del hermano para saber dÃ³nde rayos estaba Envy, habÃ­a sentido ganas de arrancarle la cabeza a Chad por ser tan impreciso en cuanto a su ubicaciÃ³n.

Trevor vio a Kat sirviendo bebidas detrÃ¡s del mismo bar donde siempre trabajaba. Ãl extendiÃ³ la mano y agarrÃ³ su brazo para conseguir su atenciÃ³n, pero la mirada que ella le lanzÃ³ lo hizo retroceder y sentarse.

âEl especial de âpistolas elÃ©ctricasâ ha terminado. Â¿Puedo ofrecerte algo mÃ¡s? Â¿Tal vez una membresÃ­a de por vida en uno de los otros bares?â Kat pestaÃ±eÃ³ con inocencia. Finalmente, mirÃ¡ndolo a los ojos y viendo la miseria nadando por allÃ­, ella se encogiÃ³ de hombros, âLo siento, mi verdadero objetivo estÃ¡ fuera de alcance. Â¿QuÃ© puedo traerte?â

Trevor se frotÃ³ las sienes con las yemas de los dedos. EstarÃ­a condenado si alguna vez entendiera el sexo opuesto. No era como que lo hicieran fÃ¡cil. âAlgunas respuestas serÃ­a bueno.â

-Â¿CÃ³mo cuÃ¡les? -preguntÃ³ Kat.

âComo el lugar donde se esconde mi novia.â Hubo un ligero levantamiento de ceja mientras esperaba.

âÂ¿Tu novia? Â¿Reemplazaste a Envy tan rÃ¡pido? âKat sonriÃ³ cuando la mirada fija de Trevor se convirtiÃ³ en una mirada asesina. âOh, te refieres a Envyâ.

âÂ¿TÃº crees?â, replicÃ³ Trevor con sarcasmo.

âLo Ãºnico que sÃ© es que tu ex novia y mi hermano se fueron como de luna de mielâ. Kat se encogiÃ³ de hombros sabiendo que estaba mÃ¡s cerca de la verdad de lo que Envy se imaginaba.

âÂ¿CreÃ­a que estaba con Tabatha y Kriss?â Trevor sintiÃ³ que su presiÃ³n arterial se elevaba peligrosamente mientras se preguntaba si Chad habÃ­a mentido sobre eso.

Kat le sirviÃ³ rÃ¡pidamente trago de Heat, con la esperanza de que pudiera dominar el enojo que ardÃ­a en sus ojos. âAsÃ­ es. Tabby y Kriss estÃ¡n con ellosâ. Ella deslizÃ³ la bebida delante de Ã©l agregando: âCortesÃ­a de la casa. â

MirÃ¡ndolo mientras se bebÃ­a de golpe el trago, quedÃ³ un poco boquiabierta cuando notÃ³ que la luz que habÃ­a sobre ellos revelaba las lÃ¡grimas no derramadas que estaban acumulando en sus ojos.

MaldiciÃ³n, esto es una mierda. Ella se arrepintiÃ³ de inmediato por haber sido tan imbÃ©cil con Ã©l. Deseaba que Quinn se hubiera sentido asÃ­ por ella. SerÃ­a bueno si Ã©l pudiera mostrar alguna emociÃ³n con respecto a ella o lo que ella habÃ­a sentido por Ã©l. Demonios, incluso podrÃ­a vivir con Quinn rechazÃ¡ndola, si tan sÃ³lo tuviera las agallas para decÃ­rselo a la cara.

Se acercÃ³, colocÃ³ su mano suavemente en el hombro de Trevor y luego pensÃ³ en una manera de distraerlo y conseguirse un compaÃ±ero de caza al mismo tiempo.

Kat sonriÃ³ cuando una idea empezÃ³ a formarse en su cabeza. Ãl la habÃ­a llamado jaguar la otra noche, asÃ­ que obviamente no habÃ­a mentido acerca de ser un investigador paranormal. Si lo que los muchachos querÃ­an era un ejÃ©rcito, lo menos que podÃ­a hacer era ayudar a reclutar... Â¿cierto?

âAhora, si me disculpa, voy a convertirme en un buen blanco para los vampiros que han estado dejando cuerpos en nuestra puertaâ. Ella hizo el intento de alejarse de la barra pero Trevor agarrÃ³ su muÃ±eca tan rÃ¡pido que ella ni siquiera vio en quÃ© momento se habÃ­a movido. Ella simplemente arqueÃ³ una ceja hacia la mano que la sostenÃ­a. âA menos que me vayas a ayudar, tal vez sea mejor que me sueltesâ.

âÂ¿EstÃ¡s hablando en serio?â, preguntÃ³ Trevor.

Ãl tambiÃ©n se habÃ­a inclinado hacia pensar que eran vampiros, por el mero hecho de que parecÃ­a que en este momento habÃ­a un auge en la natalidad de vampiros... oh, y el pequeÃ±o detalle de marcas de colmillo medio destruidas. La desventaja era que Ã©l no habÃ­a tenido que lidiar con vampiros antes... sÃ³lo durante el entrenamiento. Necesitaba una razÃ³n para quedarse hasta que Envy volviera a aparecer, asÃ­ que Â¿por quÃ© no quedarse con la hermana de la competencia?

Cuando Kat asintiÃ³ y lentamente apartÃ³ la mano, Trevor sacudiÃ³ la cabeza sabiendo que se arrepentirÃ­a. âÂ¿Y tus hermanos van contigo?â

âOh, sÃ­ claro que van, pero en direcciones diferentesâ. Ella hizo un puchero. Parece que nadie querÃ­a formar un equipo con la chica.

Como para probar su punto, Steven y Nick decidieron bajar en ese momento y dirigirse a la puerta juntos. Nick le dio a Kat una dura mirada, esperando recibiera el mensaje de hacer lo que Warren le habÃ­a pedido que hiciera... quÃ©dese aquÃ­ donde estÃ© a salvo. Se sintiÃ³ un poco mÃ¡s tranquilo cuando ella le sonriÃ³ como si todo estuviera perdonado.

Volviendo la mirada hacia la puerta que conducÃ­a arriba, Kat asintiÃ³ con la cabeza. âMira, los equipos de lucha de esta noche excepto por el nÃºmero impar... o sea yo.â DirigiÃ³ a Trevor una gran sonrisa como si no le importara. âPero estÃ¡ bien, no me importa cazar por mi cuenta.â

Trevor sonriÃ³ y cruzÃ³ los brazos en la parte superior de la barra. Se inclinÃ³ hacia delante para indicarle a Kat que hiciera lo mismo y susurrÃ³ dos palabras.

âSola noâ, dijo sacudiendo la cabeza.

Quinn y Warren se detuvieron cuando bajaron y entraron al club nocturno. Warren sabÃ­a que esta noche tenÃ­an mÃ¡s personal de la cuenta, por lo que bar estaba cubierto, pero eso no le impidiÃ³ emitir un par de Ã³rdenes de Ãºltima hora.

Mientras hacÃ­a eso, Quinn casi que clavaba un puÃ±al a Trevor con su mirada. No habÃ­a despegado la vista del monitor, viendo cÃ³mo Trevor se acercÃ³ y agarrÃ³ la muÃ±eca de Kat... y el baile emocional que habÃ­a seguido a continuaciÃ³n. Â¿QuÃ© tan estrecha era la relaciÃ³n de Kat con este hombre? La forma en que estaban actuando, era como si compartieran algÃºn secreto que el resto de ellos no podÃ­a oÃ­r, y eso crispÃ³ sus nervios.

âÂ¿QuiÃ©n es el hombre que estÃ¡ con Kat?â, preguntÃ³ Quinn cuando Warren terminÃ³ con su intercomunicador.

Warren se volviÃ³ a ver al ex novio de Envy. PensÃ³ que Kat le estaba diciendo a Trevor que Envy ya no estaba disponible, lo cual era una buena idea, porque sin el bombÃ³n de Trevor en el bar, tal vez el investigador paranormal se irÃ­a a investigar a otro lugar.

âEso es sÃ³lo el masoquista local al que le gusta ser atacado por mujeres atractivas con pistolas elÃ©ctricas.â Warren se riÃ³ burlonamente de su propia broma. Cuando Quinn no sonriÃ³, hizo que de repente extraÃ±ara el asociarse con Michael. Se preguntÃ³ si era demasiado tarde para cambiar de pareja, pero luego se quitÃ³ la idea de la cabeza. Quinn y Kane juntos serÃ­a un desastre en potencia.

Trevor sintiÃ³ que alguien lo miraba y mirÃ³ de reojo hacia la puerta. Apenas logrÃ³ que la sorpresa no se notara en su cara cuando vio a Quinn Wilder con Warren Santos. Si no hubiera sospechado lo que hizo, Trevor creerÃ­a que los dos estaban involucrados en los asesinatos y estaban planeando su prÃ³ximo paso. Pero esa lÃ­nea de pensamiento estaba reservada para los burros idiotas de la policÃ­a local.

âÂ¿QuÃ© hace aquÃ­ el dueÃ±o del Night Light?â, PreguntÃ³ Trevor volviÃ©ndose hacia Kat.

âTodos estamos tratando de arreglar el problema con los vampirosâ, dijo Kat mientras sus ojos se clavaban desafiantemente en los de Quinn. Oh cielos, parecÃ­a un poco desconcertado. SÃ³lo para probar la teorÃ­a, ella se inclinÃ³ mÃ¡s cerca de Trevor como si estuviera susurrando cosas lindas en su oÃ­do, âÂ¿Tienes alguna arma que podamos usar para emparejar las cosas?â Ella guiÃ±Ã³ un ojo sabiendo que acababa de ganar un socio para esa noche.

Trevor lo pensÃ³ por un momento, haciendo una lista mental de lo que tenÃ­a en su cajuela.

âSÃ­, tengo algunas cosas en el autoâ, aceptÃ³ Trevor. âPuede que tengamos que regresar a mi casa para traer algunas otras cosas que tengo escondidas en mi caja fuerte.â

âPerfectoâ, pensÃ³ Kat para sÃ­ misma.

Mientras Warren y Quinn pasaban por delante de la barra, Warren se distrajo de nuevo con el intercomunicador que sonaba en su oÃ­do. A Quinn no le importÃ³ el retraso. Le dio un momento para averiguar quÃ© estaba pasando con la feliz pareja en el bar.

Kat vio que Quinn venÃ­a y se moviÃ³ rÃ¡pidamente para que Trevor no pudiera oÃ­r y Quinn no pudiera arruinar su plan.

Al tratar de alcanzar una botella, se dio la vuelta para encontrar a Quinn de pie entre ella y el bar.

âÂ¿Puedo ayudarle, seÃ±or?â preguntÃ³ Kat con una ceja arqueada sarcÃ¡sticamente. âSabes que no se permiten clientes detrÃ¡s de la barra.â

Quinn dio un paso hacia ella a pesar de que ya estaba bastante cerca. ColocÃ³ una mano en el estante al lado de su brazo, dejÃ¡ndola atrapada donde estaba. Al ver sus ojos tratando de mirar por encima de su hombro al hombre con el que habÃ­a estado hablando... Quinn gruÃ±Ã³, âNo te distraigas esta noche Kat. Te estoy advirtiendo. El hecho de que no vengas con nosotros a cazar no significa que un vampiro no pueda entrar por la puerta de este bar.â

Kat suspirÃ³ sabiendo que ese era el truco mÃ¡s antiguo del libro. Hacer que alguien piense que es importante dÃ¡ndole un trabajo extra que sea seguro. âEstarÃ© bienâ, le dijo mientras se agachaba para pasar bajo su brazo e irse hacia donde Trevor de nuevo. âY si necesito algo, ya tengo a alguien dispuesto a dÃ¡rmelo.â Esto lo dijo con una pizca de seducciÃ³n en su voz. Era mentira, pero Quinn la habÃ­a hecho enojar.

Ella sonriÃ³ interiormente sabiendo que Quinn pensaba que querÃ­a decir sexualmente y Trevor pensÃ³ que querÃ­a decir en la caza de vampiros esta noche. Warren escogiÃ³ ese momento para terminar y hacerle saber a Quinn que ya estaba listo para marcharse.

Quinn apretÃ³ sus labios mientras se acercÃ³ a Kat y se inclinÃ³, casi rozando sus labios contra su oreja, âQue tengas una noche seguraâ. Ãl pudo ver, con cierta satisfacciÃ³n, como a ella se le ponÃ­a la piel de gallina en todo su cuello y en su hombro.

Kat se agarrÃ³ al borde de la barra cuando sintiÃ³ que sus rodillas se debilitaron. LogrÃ³ estabilizarse y saltÃ³ cuando oyÃ³ la voz de Michael justo detrÃ¡s de ella.

âTen cuidado con la fuerza con que tiras de la cola de ese gato, amorâ, le recordÃ³ Michael, luego hizo seÃ±as con la cabeza a Trevor antes de ir a encontrarse con Kane en el techo.

Trevor frunciÃ³ el ceÃ±o ante la mirada sobresaltada de Kat. âÂ¿No era eso acaso un vampiro?

âNo, eso era un caballero y nos estÃ¡ ayudando a rastrear a los verdaderos monstruosâ, dijo Kat con seguridad mientras aÃ±adÃ­a silenciosamente, y Ã©l es el Ãºnico que no hizo un alboroto de que yo saliera esta noche. âSin embargo, parece que nos estamos quedando atrÃ¡s. Â¿EstÃ¡s listo para salir?â

*****

Kane caminaba de un lado a otro en el techo, fumando un cigarrillo y de vez en cuando sacudiendo sus brazos. Estaba empezando a sentirse ansioso esperando que Michael apareciera.

âJaguares y pumasâ gruÃ±Ã³. âSon peores que los gatos domÃ©sticos. Todos tienen que dominar a los demÃ¡s. Prefiero unirme a los Coyotes que lidiar con estoâ.

Michael se acercÃ³ al borde de la azotea justo detrÃ¡s de Kane, atrapÃ¡ndolo en medio su agitado discurso. FrunciÃ³ el ceÃ±o cuando Kane se callÃ³ de inmediato y mirÃ³ hacia un lado al darse cuenta de su presencia.

âMaldita sea Kane, Â¿vamos a hablar de lo que te molesta o no?â, preguntÃ³ Michael mientras se acercaba a Ã©l.

âO noâ, respondiÃ³ Kane.

âBienâ, Michael esperÃ³ sabiendo que Kane odiaba mÃ¡s la del silencio que discutir. Le encantaba cuando Ã©l tenÃ­a razÃ³n.

Kane caminÃ³ hacia el borde del edificio, alejÃ¡ndose de nuevo. HabÃ­a olvidado cÃ³mo Michael podÃ­a aparecerse frente a Ã©l de repente... hacÃ­a ya mucho tiempo que eso no pasaba. âRaven parecÃ­a un poco decepcionado porque faltaba parte de su ejÃ©rcito en el almacÃ©n... algunos de sus locos estaban desaparecidos. Supongo que los vampiros que se perdieron nuestra pequeÃ±a fiesta de la muerte probablemente necesitaban un lugar donde pasar el dÃ­a, asÃ­ que voy a revisarâ.

Michael no dijo una sola palabra cuando Kane volviÃ³ a caer desde techo y aterrizÃ³ en el pavimento abajo. Justo cuando se acercÃ³ al borde dispuesto a hacer lo mismo que Kane hizo, algo en el tejado al otro lado de la carretera llamÃ³ su atenciÃ³n.

Volviendo su mirada hacia allÃ¡, Michael vio por un instante una sombra que luego desapareciÃ³. Algo acerca de esa sombra le habÃ­a parecido familiar pero no podÃ­a saber quÃ© exactamente.

Â¿Acaso Kane tenÃ­a un acosador o era Ã©l el blanco? Tratando de suprimir la sensaciÃ³n por el momento, mirÃ³ hacia abajo y sonriÃ³ al caer.

Aunque ya no podÃ­a ver a Kane, y Ã©l conocÃ­a el camino al almacÃ©n, en lugar de seguir una ruta, siguiÃ³ el impulso de su propia sangre dentro de las venas de Kane. Cuando llegÃ³ al almacÃ©n, pudo oÃ­r los gritos de los vampiros que Kane habÃ­a tomado por sorpresa.

Se detuvo en la puerta de la enorme sala y pudo ver en la oscuridad usando su sÃºper visiÃ³n. Kane ya tenÃ­a dos vampiros encima y varios mÃ¡s pensaron que la tÃ¡ctica de trabajar en equipo habÃ­a sido una gran idea. Al entrar, cerrÃ³ la puerta tras de sÃ­ y empezÃ³ a avanzar cuando la voz de Kane resonÃ³.

âDÃ©jame manejar esto. Simplemente no permitas que ninguno se escapeâ, dijo Kane un poco sin aliento mientras torcÃ­a el cuello del vampiro que estaba tratando de despedazarle la garganta. Ãl se sacudiÃ³ cuando unos colmillos se hundieron en su hombro, haciÃ©ndole perder su control sobre el primero.

Las dos cejas de Michael desaparecieron bajo su pelo, pero Ã©l se apoyÃ³ contra la puerta. âEstÃ¡ bien, si estÃ¡s seguroâ. CruzÃ³ sus brazos sobre el pecho y se apoyÃ³ contra el metal.

âBueno... estoy aburridoâ, dijo despuÃ©s de un momento y mirÃ³ hacia los desalmados vampiros que aÃºn no estaban peleando. âSupongo que ninguno de ustedes me harÃ­a el honor de ir tras ellaâ.

Cuando Kane logrÃ³ decapitar al primer vampiro, uno de ellos hizo exactamente lo que Michael habÃ­a sugerido, pero el brazo de Kane lo alcanzÃ³ y lo agarrÃ³ por la chaqueta de cuero que llevaba puesta. âNo lo creoâ, gruÃ±Ã³ mientras lo hacÃ­a entrar en la pelea.

âÂ¿Acaso tu mami no te enseÃ±Ã³ a compartir?â Michael sonriÃ³ mientras veÃ­a cÃ³mo estaban dÃ¡ndole una buena paliza a Kane. TenÃ­a la sensaciÃ³n de que Kane necesitaba el dolor para poderse sentir vivo en ese momento. No tenÃ­a ninguna duda de que Kane serÃ­a el Ãºltimo vampiro de pie y esa liberaciÃ³n de ira y violencia podrÃ­a incluso ayudar a su amigo a abrirse de nuevo... La terapia por excelencia.

âMi madre era una ladronaâ, respondiÃ³ Kane, saltando y pateando con sus dos pies en el pecho a un vampiro que corrÃ­a decididamente hacia Ã©l. El vampiro volÃ³ y Kane aterrizÃ³ sobre su espalda. AyudÃ¡ndose con la fuerza de sus piernas, se puso de pie de nuevo en un instante. âElla no creÃ­a en compartirâ.

âAmbos sabemos que tu madre no era una ladronaâ, dijo Michael. âEra una dama bien educada.â

Kane recibiÃ³ un golpe en la cara y volÃ³ hacia atrÃ¡s. Michael siguiÃ³ el movimiento mientras Kane pasaba por delante de Ã©l y hacia el mismo montÃ³n de basura al que Kriss lo habÃ­a lanzado. SuspirÃ³ cuando notÃ³ que Kane se estaba convirtiendo en un maldito desastre. Kane se apresurÃ³ para ir de nuevo a pelear, destrozando a cuanto imbÃ©cil se le ponÃ­a enfrente.

âÂ¿TodavÃ­a no necesitas ayuda?â, preguntÃ³ Michael entre el sonido de los huesos rompiÃ©ndose y pies chapoteando en charcos que crecÃ­an cada vez mÃ¡s. Ãl de hecho se riÃ³ cuando Kane empezÃ³ a murmurar uno de los hechizos de Syn, pero le dieron un puÃ±etazo en la boca antes de que pudiera terminarlo.

âNoâ, gruÃ±Ã³ Kane mientras escupÃ­a sangre en la cara del que lo habÃ­a golpeado tan fuerte que hasta habÃ­a visto estrellas. Agarrando un trozo de madera de una silla que habÃ­an roto durante la pelea, lo metiÃ³ en la boca del vampiro con tanta fuerza que le saliÃ³ por la nuca.

Michael hizo una mueca pero no interfiriÃ³. ObservÃ³ atentamente, contando tres vampiros derribados y cuatro mÃ¡s por caer. Kane era un luchador temerario, mÃ¡s ahora que antes de que fuera enterrado vivo. Lo cual le recordÃ³ a Michael la Ãºnica pregunta que aÃºn no habÃ­a hecho: Â¿cÃ³mo rompiÃ³ Kane el hechizo vinculante sin la sangre de su alma gemela?

Menos de veinte minutos despuÃ©s, Kane se cayÃ³ sobre sus rodillas. MirÃ³ a travÃ©s de la neblina roja de su visiÃ³n hacia el sonido de aplausos que se acercaba. Se limpiÃ³ la sangre de su boca e intentÃ³ levantarse del suelo. Se riÃ³ cuando no pudo hacerlo porque el suelo estaba resbaloso por tanta sangre.

âY el ganador recibe cien curitas y una buena noche de descanso en la casa de Michaelâ. Se agachÃ³ y puso su brazo alrededor de la cintura de Kane para ayudarlo a levantarse. Ambos se tambalearon un poco antes de que lograr equilibrarse de nuevo.

âÂ¿Tienes una casa?â preguntÃ³ Kane con la esperanza de que si seguÃ­a hablando no se desmayarÃ­a antes de llegar allÃ¡. SabÃ­a dÃ³nde vivÃ­a Michael, pero no querÃ­a admitirlo porque eso sÃ³lo le recordarÃ­a a Michael que estaba molesto con Ã©l por haberse mantenido lejos. No estaba exactamente contento de haber hecho eso, pero habÃ­a sentido la necesidad de mantener la distancia.

âSÃ­, ahora ya soy todo un adulto. AdemÃ¡s, los ataÃºdes ya quedaron en el pasadoâ. SintiÃ³ vergÃ¼enza por dentro al darse cuenta de que Kane quizÃ¡s no pensaba que la broma era muy graciosa. âEs un lugar enorme. SolÃ­a ser uno de esos museos de arte de estilo victoriano, hasta que renovaron este en Beverly Hills. Tal vez si te mudas conmigo, el lugar se sentirÃ­a mÃ¡s como un hogarâ.

âQuiero un cachorroâ, dijo Kane de la nada mientras se concentraba en poner un pie delante del otro, como rutina que normalmente te impide caer.

âÂ¿Quieres un quÃ©?â, preguntÃ³ Michael.

âSi nos mudamos juntos, entonces yo me otorgo el derecho de escoger un cachorroâ.

Michael tuvo que sonreÃ­rle a su viejo amigo. ParecÃ­a que el amor de Kane por los caninos no habÃ­a disminuido con los aÃ±os.



CapÃ­tulo 3



âEntonces, Â¿quÃ© pasa con Micah?â, Nick le preguntÃ³ a Steven cuando se detuvieron en el estacionamiento al lado de la iglesia y se parquearon entre dos de los autobuses.

âMicah y Quinn empezaron su pelea habitual sobre quiÃ©n ponÃ­a las reglas y Micah se fue para liberar un poco la tensiÃ³nâ. Steven contestÃ³ mientras salÃ­a del auto. TodavÃ­a pensaba que era gracioso que todos los jaguares condujeran... lo adivinaste... jaguares. âDemonios, se enseÃ±aron el uno al otro cÃ³mo luchar, asÃ­ que tumbarse el uno al otro no es gran cosa.â

âEntonces, Â¿por quÃ© no ha vuelto?â, preguntÃ³ Nick.

âEsa es la gran pregunta, Â¿no?â, suspirÃ³ Steven. âQuinn cree que Micah saliÃ³ huyendo, pero yo sÃ© que noâ.

âÂ¿QuÃ© te hace estar tan seguro?â, preguntÃ³ Nick con curiosidad.

âPorque Alicia sÃ³lo habÃ­a estado en casa un par de semanas antes de que Ã©l desapareciera. Micah habÃ­a estado contando los dÃ­as para cuando pudiera llevarla a casa. Incluso cuando Nathaniel estaba vivo, Micah fue como un padre para ella. Nunca se irÃ­a asÃ­ ahora que ella estaba al fin en casaâ. Se encogiÃ³ de hombros y aÃ±adiÃ³: âO si hubiera decidido abandonar a la familia, entonces al menos se la hubiera llevado con Ã©lâ.

Nick asintiÃ³ con la cabeza preguntÃ¡ndose si los vampiros eran los responsables de la desapariciÃ³n de Micah. De ninguna manera eso sonaba bien, asÃ­ que por el bien de Micah, Nick esperaba que Micah solo hubiera perdido su paciencia y todavÃ­a la anduviera buscando. Le harÃ­a mÃ¡s preguntas a Alicia maÃ±ana.

Steven admirÃ³ la enorme iglesia con todas sus complejas esculturas y estatuas. El hecho de que parecÃ­a como si hubiera sido importada directamente de Roma hablaba del dinero que debÃ­an tener los pecaminosos humanos que adornaban su puerta. Los que eran extremadamente ricos, eran los que mÃ¡s pecaban, y por eso hacÃ­an de su religiÃ³n todo un espectÃ¡culo.

La verdad es que este lugar era donde el alcalde de la ciudad venÃ­a a estrechar la mano e intercambiar dinero con la mafia todos los domingos justo despuÃ©s de la misa. AsÃ­ que la pregunta que se habÃ­a estado preguntando era... Â¿por quÃ© habÃ­a estado ahÃ­ aquella chica sola en medio de la noche?

La iglesia estaba prÃ¡cticamente a oscuras, a excepciÃ³n de un par de ventanas que todavÃ­a mostraban luz en el segundo piso. Por lo que recordaba, probablemente era el Ã¡rea de oficinas. Se preguntÃ³ si el sacerdote que habÃ­a dejado cuidadosamente en el armario en realidad vivÃ­a aquÃ­. Era algo que nunca habÃ­a pensado asumir hasta ahora. Los catÃ³licos eran un grupo dedicado, Ã©l les reconocÃ­a eso.

Ya habÃ­a puesto al dÃ­a a Nick con lo que habÃ­a pasado la otra noche... bueno, al menos la mayor parte. De ninguna manera Ã©l le iba a resumir el incidente de la tÃºnica del muchacho del coro. Sacudiendo la cabeza, Steven tirÃ³ de la puerta principal esperando que estuviera cerrada pero tristemente, se abriÃ³.

âNo es muy inteligenteâ, Nick frunciÃ³ el ceÃ±o mientras sacaba la navaja de su manga y se escabullÃ­a dentro. âUno pensarÃ­a que despuÃ©s de lo que pasÃ³ la otra noche, empezarÃ­an a cerrar las puertas con llaveâ.

âTal vez como dice el refrÃ¡n... siempre estÃ¡ abiertoâ, Steven se encogiÃ³ de hombros pero entrÃ³ cautelosamente. âO tal vez el viejo sacerdote estÃ© esperando compaÃ±Ã­aâ.

âRepito, no muy inteligenteâ, dijo bruscamente Nick, sabiendo que no eran las Ãºnicas criaturas paranormales dentro del edificio. âHuelo a los humanos arriba pero hay algo mÃ¡s aquÃ­ y dudo que haya venido para confesarseâ.

Voy a asegurarme de que el sacerdote estÃ© a salvo. Si encuentras vampiros, sÃ© inteligente y dÃ©jalos en paz hasta que pidamos refuerzos. Steven subiÃ³ las escaleras dejando que Nick tomara su propia decisiÃ³n.

Nick asintiÃ³ y comenzÃ³ a buscar el sÃ³tano de la iglesia. Por lo general, entre mÃ¡s malos fueran los monstruos... mÃ¡s abajo les gustaba estar. No se molestÃ³ en esconderse mientras investigaba porque el enemigo podÃ­a ver en la oscuridad tan bien como Ã©l.

Al encontrar la puerta con la etiqueta de âsÃ³tanoâ, Nick la abriÃ³ y bajÃ³ rÃ¡pidamente las escaleras. ArrugÃ³ la nariz por el olor frÃ­o y hÃºmedo, y estornudÃ³. Siempre habÃ­a odiado los sÃ³tanos.

Steven estaba haciendo lo mismo arriba, abriendo puertas y mirando mientras pasaba. Al ver la luz filtrarse bajo la puerta de la misma oficina de la otra noche, esta vez tocÃ³ primero. PodÃ­a percibir el olor mÃ¡s allÃ¡ de la puerta y sabÃ­a que el viejo estaba solo.

âÂ¿Eres tÃº, Jewel?â, gritÃ³ la vieja voz.

Steven retrocediÃ³ un paso cuando la puerta se abriÃ³... y el sacerdote y Ã©l se encontraron cara a cara. El rostro amable del viejo y su expresiÃ³n calma cambiÃ³ lentamente, sus ojos y sus labios se abrieron. Steven extendiÃ³ la mano sabiendo lo que vendrÃ­a a continuaciÃ³n, y no se sorprendiÃ³ para nada cuando el sacerdote tratÃ³ de cerrarle la puerta en la cara.

Empujando la puerta, Steven entrÃ³ en la habitaciÃ³n dejando que el peso del anciano cerrase la puerta de nuevo detrÃ¡s de Ã©l. Girando rÃ¡pidamente, agarrÃ³ el arma que ya veÃ­a venir y lo arrojÃ³ a travÃ©s de la habitaciÃ³n un poco enfadado. âSe lo dije la Ãºltima vez, no soy un vampiroâ.

âMe despertÃ© en el armarioâ, le recordÃ³ el sacerdote mientras se apoyaba en su escritorio. Steven suspirÃ³ mientras observaba cÃ³mo las manos del anciano rebuscaban en el escritorio, obviamente tratando de encontrar otra arma. ArqueÃ³ una ceja al ver que sus dedos se envolvÃ­an alrededor de una grapadora grande.

âNo quiero hacerle daÃ±oâ, dijo Steven. âPero si no suelta esa grapadora, volverÃ¡ a despertar en ese armarioâ. AsintiÃ³ agradecido cuando el hombre la soltÃ³ lentamente y se quedÃ³ de pie, totalmente erguido, lo que dejÃ³ a plena vista que le faltaba mucho para alcanzar la altura de Steven.

âTengo la sensaciÃ³n de que no has venido a confesarteâ. TodavÃ­a se podÃ­a oÃ­r el miedo en la voz del anciano.

âOh padre, sÃ© que he pecadoâ, Steven sonriÃ³, pero al ver que la broma no fue bien recibida, agarrÃ³ una silla y la girÃ³, dÃ¡ndose cuenta de que el pobre hombre se estremeciÃ³ ante el rÃ¡pido movimiento. Se abstuvo de rodar los ojos y se sentÃ³ a horcajadas sobre la silla, apoyando los brazos en el respaldar. âÂ¿No cuenta que soy parte de la razÃ³n por la que todavÃ­a estÃ¡ vivo? Si no lo hubiera sacado del camino, ya no estarÃ­a del lado de los Ã¡ngelesâ.

âÂ¿CÃ³mo...?â el sacerdote de repente se veÃ­a mÃ¡s viejo mientras caminaba detrÃ¡s de su escritorio y se sentaba de golpe. âCuando despertÃ©, bajÃ© y encontrÃ© a desconocidos limpiando. El desastre... Me quedÃ© escondido. Fueron tan rÃ¡pidos y silenciosos. Â¿TÃº podrÃ­as hacer todo eso?â

âÂ¿Me creerÃ­a si le dijera que tenÃ­amos un Ã¡ngel de nuestro lado?â Cuando el hombre levantÃ³ su barbilla y le dirigiÃ³ una dura mirada, Steven continuÃ³: âMi amigo y yo estamos aquÃ­ para asegurarnos de que la iglesia estÃ¡ limpia todavÃ­aâ.

âÂ¿Crees que hay mÃ¡s?â, El sacerdote se frotÃ³ la cara.

âSÃ© que hay mÃ¡s. La pregunta es, Â¿estÃ¡n aquÃ­?â Steven se levantÃ³ sabiendo que habÃ­a dejado a Nick solo por demasiado tiempo ya. Su amigo era conocido por ser temerario y eso lo ponÃ­a nervioso. âNo queremos repetir el mismo suceso de la otra nocheâ.

El sacerdote lo mirÃ³ detenidamente, como si buscara una mentira. Finalmente, el hombre mayor suspirÃ³ y asintiÃ³ con la cabeza. âDe acuerdo, por alguna razÃ³n te creo. A veces Dios trabaja de maneras misteriosas. Haz lo que tengas que hacerâ.

âEsperemos que esta vez no encontremos ningÃºn... demonio y usted puede permanecer despierto si promete quedarse aquÃ­â. De repente recordÃ³ lo que el sacerdote dijo cuando Ã©l abriÃ³ la puerta. âÂ¿Espera a alguien?â

âSÃ­, se suponÃ­a que ella debÃ­a venir la otra noche, pero...â Ã©l sacudiÃ³ el pulgar hacia el armario. âLlamÃ³ hace una hora diciendo que ya venÃ­a de caminoâ.

Steven sintiÃ³ que su pulso saltaba. âHabÃ­a una chica aquÃ­ la otra noche y tengo que hablar con ella... cabello rubio, hermosa. Â¿La conoce?â

âÂ¿Jewel?â PreguntÃ³ el sacerdote. âClaro, estamos en los preparativos del matrimonio.â

âÂ¿QuÃ©?â Steven dijo un poquito alto y luego preguntÃ³, âÂ¿Desde cuÃ¡ndo los viejos sacerdotes se casan con chicas jÃ³venes?â

âDe verdad que eres brillanteâ, el sacerdote sacudiÃ³ su cabeza y luego dijo con determinaciÃ³n: âNo es su matrimonio conmigo... y no es de tu incumbencia de todos modos. Deja a esa niÃ±a sola. Tiene suficientes problemas con los monstruos que ya conoce. No la arrastres a una batalla de demoniosâ.

Steven frunciÃ³ el ceÃ±o ya que no le gustÃ³ cÃ³mo sonaba todo eso. ApostarÃ­a dinero que el sacerdote habÃ­a estado a punto de decir los mafiosos en lugar de monstruos. No le importaba ninguno de los dos, ya que tenÃ­a que lidiar con su propia cuota de mafiosos. Les gustaba ir a pasar el rato en Night Light porque era uno de los clubes mÃ¡s famosos de la ciudad. Te ayuda a relajarte cuando sabes que la clientela de clase baja no puede darse el lujo de pasar las puertas.

HabÃ­a estado corriÃ©ndolos lentamente por aÃ±os y siempre que habÃ­a un problema, algo surgÃ­a y se alejaban o desaparecÃ­an por completo. La mafia irlandesa, la mafia italiana, la mafia rusa, los miembros del IRA, ex-KGB, Yakuza, e incluso segÃºn rumores hasta los legendarios Illuminati... A Steven le importaba un comino. Para Ã©l todos estaban cortados con la misma tijera. Pero a veces no hacÃ­a ningÃºn daÃ±o tener a unos cuantos de tu lado.

âLlÃ¡mela y dÃ­gale que no venga aquÃ­ esta nocheâ. AcercÃ³ el telÃ©fono hacia el anciano y cruzÃ³ los brazos esperando para asegurarse de que el sacerdote hiciera lo que le habÃ­a pedido.

El anciano titubeÃ³. Si llamaba a su casa y su padre contestaba, Jewel estarÃ­a en grandes problemas y posiblemente terminarÃ­a boca abajo en un callejÃ³n en alguna parte. Y probablemente el que Ã©l fuera sacerdote, tampoco tendrÃ­a ningÃºn efecto para que Ã©l se salvara. âElla no va a venirâ, dijo con titubeo, luego repitiÃ³ con mÃ¡s firmeza mientras miraba el reloj en la pared. âSi lo hubiera hecho, ella ya estarÃ­a aquÃ­â.

Steven sintiÃ³ una mezcla de emociones en su pecho; por un lado la decepciÃ³n de no verla, pero por otro la satisfacciÃ³n de saber que estaba segura.

Necesitando distraerse, se levantÃ³ y volviÃ³ a colocar la silla en la forma en que la habÃ­a encontrado. âVolverÃ© para avisarle cuando hayamos terminadoâ.

âÂ¡Espera!â, dijo el sacerdote cuando Steven abriÃ³ la puerta. âSi la vieras...â

âLa enviarÃ© aquÃ­ inmediatamenteâ le prometiÃ³ Steven y luego se fue.

Cerrando la puerta, Steven sacudiÃ³ la cabeza y comenzÃ³ a bajar por el pasillo. Este piso estaba limpio y necesitaba ponerse al dÃ­a con Nick antes de que algo saliera mal. Bajando, mirÃ³ a su alrededor pero no pudo ver a Nick en ninguna parte.

âMuy bien, Â¿adÃ³nde diablos te fuiste?â Steven murmurÃ³ y empezÃ³ a mirar detrÃ¡s de las puertas cerradas.

EncontrÃ³ la puerta del sÃ³tano entreabierta y pudo haberse dado una bofetada cuando entendiÃ³ la lÃ­nea de pensamiento de Nick. âLugares oscuros, subterrÃ¡neos... Â¡OBVIO!â

AsegurÃ¡ndose de hacer mucho ruido, Steven bajÃ³ las escaleras y arrugÃ³ la nariz al sentir el calor hÃºmedo. âMaldiciÃ³n, apesta aquÃ­ abajoâ.

Se acercÃ³ a otra puerta abierta y entrÃ³. Nick estaba de pie frente a la caldera con la puerta abierta y hurgando algo en el fuego con una vara de hierro.

âÂ¿Encontraste algo?â preguntÃ³ Steven.

En respuesta, Nick sacÃ³ la vara de hierro del fuego trayendo en un extremo los restos quemados de un crÃ¡neo colgando de la cavidad ocular. âCreo que podemos afirmar que algunos de los humanos en la lista de personas desaparecidas no serÃ¡n encontradas muy pronto que digamosâ.

âCreo que esta iglesia es un lugar normal para que algunos miembros de la mafia local hagan su trabajoâ, explicÃ³ Steven.

â Â¿En una iglesia catÃ³lica?â preguntÃ³ Nick. âÂ¿Ya no queda nada sagrado en esta vida?â

Steven se encogiÃ³ de hombros, âComo dice el refrÃ¡n, nada es seguro excepto la muerte y los impuestosâ.

Nick dejÃ³ caer el crÃ¡neo en la caldera y cerrÃ³ la puerta. âO en nuestro caso, pieles y gatitos.â

Los dos hombres se rieron hasta por la nariz, hasta que Steven se recatÃ³ un poco. âDe acuerdo, realmente tenemos que ponernos seriosâ.

Se separaron, y cada uno se fue a buscar en un lado diferente de la gran sala, hasta que Steven vio algo detrÃ¡s de uno de los enormes botes de basura llenos de tablones de madera. âOye Nick, dame una mano con estoâ.

Nick se acercÃ³ y ayudÃ³ a Steven a quitar el bote lo suficiente como para ver mejor. Un tÃºnel pequeÃ±o y estrecho habÃ­a sido excavado en la piedra y directamente bajo la tierra. La oscuridad era absoluta y los dos felinos tenÃ­an dificultad para ver adentro.

âBien podrÃ­a echar un vistazoâ, dijo Nick y avanzÃ³ para tratar de meter su delgada figura por la abertura.

Steven agarrÃ³ el brazo de Nick y sacudiÃ³ la cabeza. âNo, vamos a volver y dejamos a Warren y a Quinn entrar en lo que encontramos. Falta un puma y, en mi opiniÃ³n, ya eso es demasiado. No quiero aÃ±adir un jaguar a la listaâ.

âÂ¡Oh, cielos!â Nick sonriÃ³ y abrazÃ³ con fuerza a un sorprendido Steven. âTÃº...â sollozÃ³ exageradamente y continuÃ³ con una voz temblorosa. âRealmente te importaâ.

Steven empujÃ³ frenÃ©ticamente a Nick, enviando el jaguar contra la pared. âIdiotaâ, murmurÃ³ mientras Nick se reÃ­a. âVamos a salir de aquÃ­â.

Cuando llegaron a la cima de las escaleras, Steven estaba convencido de que Nick habÃ­a perdido la cabeza en alguna parte del camino. El silencio en la iglesia era sepulcral y Steven mirÃ³ hacia el pasillo que conducÃ­a a la oficina del piso de arriba donde el sacerdote estaba esperando.

âQuÃ©date aquÃ­ un momentoâ, dijo Steven. âNecesito hablar con el sacerdoteâ.

Nick se encogiÃ³ de hombros y se apoyÃ³ en uno de los bancos para esperar.

âHola, Steven.â Una voz saliÃ³ de la nada.

Nick saltÃ³ y Steven gritÃ³ de sorpresa antes de tropezar sobre sus propios pies y caer. Nick parpadeÃ³ cuando un hombre con el pelo oscuro saliÃ³ de las sombras sonriendo locamente a Steven.

âÂ¡Maldita sea, Dean!â, gritÃ³ Steven mientras se levantaba del suelo. âDeja de intentar matarme del sustoâ.

Dean sonriÃ³ y se apoyÃ³ en uno de los pilares junto a los bancos y cruzÃ³ los brazos sobre su pecho. âDesafortunadamente no tengo que intentarloâ.

âÂ¡PÃºdrete!â, gruÃ±Ã³ Steven. âVoy a hablar con el cura, ya vuelvoâ.

âAsegÃºrate de devolver la tÃºnica del coro que tomaste prestadaâ. Dean se burlÃ³ de Ã©l. âOdiarÃ­a ver que algÃºn pobre muchacho no pueda vestirse para la iglesiaâ.

Steven se quedÃ³ inmÃ³vil cuando Dean dijo esas palabras y girÃ³ para mirar a los caÃ­dos.

âÂ¿TÃºnica del coro?â, preguntÃ³ Nick y alzÃ³ las cejas casi hasta la lÃ­nea del cabello. âÂ¿Te pusiste una tÃºnica del coro?â

âCambiÃ©, fue una emergencia. Tuve que salvar a esta chica de ser drenada por un maldito vampiroâ, Steven se defendiÃ³.

âSÃ­,â dijo Dean. âLa misma chica que estaba presente cuando te patearon el traseroâ.

âComo si a ti nunca te hubieras pateado el traseroâ, respondiÃ³ Steven.

Dean se detuvo y pensÃ³ por un momento. âNo, nadie me ha pateado el trasero, pero le han dado golpecitos.â

âÂ¡Arrr!â, rugiÃ³ Steven levantando sus brazos, y luego siguiÃ³ sigilosamente por otro pasillo.

Nick mirÃ³ a Dean, âÂ¿Alguna idea de dÃ³nde escondiÃ³ la tÃºnica?â

âBajo su camaâ, contestÃ³ Dean.

Nick sonriÃ³, âmaterial de chantaje perfecto, graciasâ.

âClaro, me gusta verlo sufrir... eso y que pareciera que Ã©l cree que constantemente voy a patearle el trasero o algo asÃ­â.

âSÃ¡dicoâ, dijo Nick con una risita.

âEstoy caÃ­doâ, dijo Dean. âNo tenemos mucho con quÃ© mantenernos entretenidosâ.

Steven se acercÃ³ a la puerta de la oficina del sacerdote y levantÃ³ la mano para golpear cuando oyÃ³ voces del otro lado. Una que Ã©l reconociÃ³ como la del sacerdote, la otra era una voz femenina. Bajando la mano, puso su oreja en la puerta para poder escuchar.

Jewel paseaba de un lado a otro tratando de mantenerse enfocada, pero era difÃ­cil. Lo primero que le vino a la mente cuando entrÃ³ en la oficina fue cuando ella habÃ­a sido atacada por vampiros y habÃ­a visto desnudo a un hombre o cambiante... fuera lo que fuera. HabÃ­a pasado los Ãºltimos cinco minutos contestando las preguntas del sacerdote acerca de la otra noche pero en este momento tenÃ­a problemas mÃ¡s grandes que esos.

âNo deberÃ­as andar merodeando por acÃ¡ en medio de la nocheâ, dijo el sacerdote. âEs peligroso. Â¿Y quÃ© pasarÃ­a si tu padre o tu prometido se dan cuenta?â

Jewel se dirigiÃ³ hacia Ã©l y dio un puÃ±etazo en su escritorio. âNo, ellos son los que lo hacen peligroso... saliendo por mi propia ventana y pasando sigilosamente por donde estÃ¡n los guardias armados que me estÃ¡n manteniendo prisionera y tratando de regresar sin que me atrapenâ.

âTu padre solo estÃ¡ tratando de protegerte.â TratÃ³ de calmarla pero Ã©l sabÃ­a que lo que ella estaba diciendo era cierto. Su padre venÃ­a cada semana a confesarse... a lavarse la sangre de sus manos y su conciencia.

âÂ¡No, Ã©l estÃ¡ tratando de obligarme a casarme con su socio de negocios para pagar una deuda! Una deuda con la que yo no tenÃ­a nada que ver. Â¿No hay una ley contra la esclavitud en este paÃ­s?â

âPero cuando tÃº y Anthony vinieron aquÃ­ a la reuniÃ³n, dijiste que lo amabas con todo tu corazÃ³nâ. El sacerdote seÃ±alÃ³. âEse no es el tipo de cosas sobre las que debes mentir. Es una desgracia a los ojos de Diosâ.

âSÃ­, los dos guardaespaldas que estaban de pie detrÃ¡s de nuestras sillas... Â¿te acuerdas de ellos? El que estaba detrÃ¡s de mÃ­ estaba clavando el caÃ±Ã³n de su arma en mi espalda. Nunca podrÃ­a amar a un bÃ¡rbaro egocÃ©ntrico, como Anthony. PrometiÃ³ matarme a mÃ­ ya mi padre si no sigo con la boda. Y temprano esta noche, cuando tratÃ© de decirle a mi padre que no querÃ­a nada con Anthony, me golpeÃ³ tan fuerte que ahora sÃ© dÃ³nde estÃ¡n las estrellas, porque pude contarlasâ.

Tanto Jewel como el sacerdote se sobresaltaron cuando la puerta de la oficina se abriÃ³ tan fuerte que golpeÃ³ la pared haciendo que varias fotos y una cruz chapada en oro se cayeran.

Steven se parÃ³ en la puerta y los mirÃ³ a los dos. Sin embargo, el moretÃ³n en la mejilla de Jewel hizo que Steven se enfureciera. âAmbos necesitan venir conmigoâ.

Las rodillas de Jewel se debilitaron al ver al misterioso hombre todavÃ­a vivo. HabÃ­a pensado muchas veces que Ã©l habÃ­a sido asesinado por vampiros, desde que huyÃ³ de Ã©l. Varias veces incluso se habÃ­a arrepentido de haber corrido hasta el punto de llorar. Ahora que podÃ­a respirar mÃ¡s fÃ¡cilmente, querÃ­a gritar.

Â¿Por quÃ© cada vez que venÃ­a a hablar con el sacerdote en confianza, tenÃ­an una emergencia? Estaba menos asustada de este cambiante de lo que estaba de su novio con pistolas, y hasta que oyera alarmas de incendio o viera una cara con colmillos, ella no iba a ninguna parte.

âNo esta vezâ, le informÃ³ Jewel cruzando sus brazos sobre su pecho.

âNo puedo dejar la iglesia desatendidaâ empezÃ³ el anciano, pero Steven lo interrumpiÃ³ rÃ¡pidamente.

CaminÃ³ decididamente hacia escritorio mientras hablaba: âÂ¿Acaso ha hecho un trato con el diablo y ha decidido alimentar a los vampiros con los miembros de su parroquia? Â¿EstÃ¡ usted quemando sus cuerpos en el cuarto de calderas?â Cuando el sacerdote abriÃ³ la boca pero no dijo nada Steven continuÃ³: âÂ¿O son los pecadores a los que usted predica que han cometido asesinatos en masa en su sÃ³tano y han excavado un tÃºnel para Escapar por ahÃ­?â

âOh, cielosâ, el viejo dio a Steven una mirada sombrÃ­a. âSi dejo la iglesia, Â¿cuÃ¡nto tiempo tendrÃ© que esperar hasta que pueda regresar?â

âDeme su nÃºmero de telÃ©fono. Lo llamarÃ© dentro de un par de horas. No vuelva hasta que hayamos despejado todoâ. SuspirÃ³ sabiendo que habÃ­a ganado la discusiÃ³n cuando el anciano empezÃ³ a hurgar en sus cajones tomando cosas que consideraba lo suficientemente importantes como para llevarse con Ã©l.

Jewel tratÃ³ de permanecer perfectamente tranquila mientras se dirigÃ­a hacia la puerta todavÃ­a abierta. Libertad... Â¿por quÃ© estaba huyendo de hombres locos siempre?

âNo me hagas perseguirteâ, gruÃ±Ã³ Steven mientras sacudÃ­a la cabeza hacia un lado y la miraba fijamente. âDije que Ã©l podÃ­a irse a casa... no tÃºâ.

La boca de Jewel se abriÃ³ y quedÃ³ congelada a medio camino. Â¿CÃ³mo se atreve Ã©l a darle una orden? Ella apretÃ³ los dientes al darse cuenta de que le habÃ­a obedecido de todos modos. AlzÃ³ la barbilla en seÃ±al de desafÃ­o y llegÃ³ a una conclusiÃ³n. En el momento en que se escapara, correrÃ­a sin parar... alejÃ¡ndose de todos ellos, incluso de su padre.

âÂ¿QuÃ© vas a hacer con ella?â, preguntÃ³ el sacerdote indignado.

âVoy a hacer lo que usted no puede hacer... mantenerla a salvoâ, gritÃ³ Steven sin querer pelear por esto. El moretÃ³n en el rostro de Jewel le habÃ­a destrozado literalmente sus nervios y de ninguna manera Ã©l la iba a enviar de vuelta al hombre que le habÃ­a hecho eso.

âNo necesito otro protectorâ, Jewel se volviÃ³ para irse, pero se detuvo brevemente al ver a dos hombres de aspecto peligroso bloqueando la puerta.

Dean habÃ­a sentido la angustia de Steven desde abajo y ahora que estaba mirando a la chica que lo estaba causando, podÃ­a ver por quÃ©. Leyendo su alma, captÃ³ una mirada fugaz del esquivo Ã¡ngel de la muerte.

âEstÃ¡s equivocadaâ. Ãl se moviÃ³ tan rÃ¡pido, que incluso los dos cambiantes en la habitaciÃ³n casi ni lo vieron hacerlo. âDe verdad que sÃ­ necesitas un protectorâ.

Jewel ahogÃ³ un grito cuando la palma del hombre presionÃ³ su mejilla dolorida y sus ojos se volvieron del color del mercurio. La frÃ­a mano que habÃ­a encerrado su corazÃ³n con dedos helados por tanto tiempo se derritiÃ³. De repente, recordÃ³ sentimientos que habÃ­a olvidado que existÃ­an... calor, seguridad... amor.

El sacerdote tuvo que recostarse en su escritorio cuando una sombra de alas saliÃ³ de la espalda del hombre, parpadeÃ³ brillantemente y luego desapareciÃ³.

âEstarÃ© abajoâ, dijo Dean mientras el viento se apresuraba a llenar el espacio donde Ã©l estaba antes de desaparecer.

Steven no sabÃ­a por quÃ© Dean habÃ­a elegido ese momento para revelar su poder, pero estaba contento de que los caÃ­dos lo hubieran hecho. La mejilla de Jewel se curÃ³ y el sacerdote parecÃ­a que acababa de ver la luz.

âTenemos que irnos... ahoraâ, dijo Nick desde la puerta.

Steven agarrÃ³ la mano de Jewel y se encaminÃ³ hacia la puerta, contento de que el shock le hubiera quitado las ganas de pelear por el momento.

âEsperaâ, dijo el sacerdote, haciendo que Steven y Nick se detuvieran para mirarlo. âÂ¿Fue eso...?â, titubeÃ³, seÃ±alando el lugar donde Dean habÃ­a estado momentos antes.

Steven sonriÃ³ genuinamente ante la emociÃ³n en los ojos del viejo sacerdote. âSÃ­, lo fueâ.

El sacerdote sonriÃ³ cuando Steven y Nick salieron de la habitaciÃ³n con Jewel a cuestas. AsintiÃ³ una vez y comenzÃ³ a recoger las herramientas que necesitarÃ­a. En su mente, Dios estaba preparando la tierra para Su regreso.

Steven y Nick salieron de la iglesia, pero Steven detuvo a Jewel para poder ver hacia la ventana de la oficina. SuspirÃ³ de alivio cuando vio que la luz de la oficina se apagaba.

âParece que el viejo estÃ¡ siguiendo tu consejoâ, dijo Nick.

Steven sacudiÃ³ la cabeza, âMÃ¡s como que Ã©l vio lo que era Dean y estÃ¡ teniendo algÃºn tipo de experiencia religiosa. Me dio su nÃºmero de telÃ©fono; lo llamarÃ© cuando no haya moros en la costa.

âNo creo que un par de horas sea suficiente tiempoâ, Nick le informÃ³.

âLas cosas son como sonâ, respondiÃ³ Steven. âAhora, volvamos al club para poder darles las noticias a Warren ya Quinnâ.

Dean se sentÃ³ en el techo de la catedral y sonriÃ³ al ver al trÃ­o mientras se alejaban de la iglesia. Le habÃ­a dado a Steven toda la ayuda posible, pero el hechizo calmante que habÃ­a hecho a la chica no durarÃ­a para siempre. PodÃ­a sentir la oscuridad bajo el edificio aumentando mientras los vampiros comenzaban a salir de su tÃºnel.

A diferencia de aquellos de la otra noche, Ã©stos estaban siendo influenciados por algo aÃºn mÃ¡s oscuro, mÃ¡s siniestro, que Dean nunca habÃ­a enfrentado.

Dean frunciÃ³ el ceÃ±o preguntÃ¡ndose por quÃ© no lo habÃ­a percibido cuando acabado con el primer grupo que habÃ­a estado viviendo aquÃ­. Esta influencia era muy antigua y muy poderosa. Tan pronto como la percibiÃ³, la oscuridad se fue y sÃ³lo podÃ­a sentirse la presencia de los vampiros.

Los caÃ­dos tuvieron acceso de nuevo en la iglesia para ver cÃ³mo estaba el anciano y cerciorarse de que habÃ­a salido de ahÃ­ con vida.



CapÃ­tulo 4



Trevor y Kat habÃ­an seguido al vampiro que habÃ­an descubierto a mitad de camino por la ciudad.

âÂ¿QuÃ© diablos estÃ¡ haciendo?â, susurrÃ³ Kat, empezando a sospechar.

âParece que va de comprasâ, respondiÃ³ Trevor cuando el vampiro se detuvo frente a una ventana de la tienda y mirÃ³ el oscuro escaparate.

Este vampiro era joven, apenas tendrÃ­a dieciocho segÃºn parecÃ­a. TenÃ­a el pelo lacio negro y llevaba gafas redondas. Con el pelo hacia atrÃ¡s, se veÃ­a casi presentable, excepto por su pÃ¡lida piel.

Los dos aceleraron el paso cuando el vampiro se alejÃ³ abruptamente de la ventana y comenzÃ³ a caminar por la calle de nuevo. Incluso con las tiendas cerradas, las aceras estaban llenas de gente a esta hora de la noche.

HabÃ­an descubierto el cuerpo de la Ãºltima vÃ­ctima del vampiro tendido en un cÃ©sped bien cuidado. Con su sentido del olfato, habÃ­an sido capaces de alcanzar a ese chupasangre justo cuando el vampiro llegaba a Rodeo Drive. A partir de ahÃ­, Trevor tuvo que retener a Kat un poco explicando que habÃ­a demasiada gente alrededor para que ellos simplemente pudieran correr sin pensar.

Ahora, aquÃ­ estaban, a pie siguiendo a un vampiro y ninguno de los dos con Ã¡nimos de conversar. Lo siguiente que supieron fue que estaban en un autobÃºs sin realmente prestar atenciÃ³n a su destino. Finalmente, el vampiro levantÃ³ la mano y tirÃ³ de la cuerda para bajar. Kat y Trevor bajaron en la siguiente parada y reanudaron su persecuciÃ³n. El vampiro siguiÃ³ caminando y Kat gruÃ±Ã³ de frustraciÃ³n.

âEstoy empezando a pensar que este vampiro estÃ¡ drogado. Casi hemos hecho un cÃ­rculo completo. Se quejÃ³. âEstamos a sÃ³lo unas cuadras del clubâ.

âÂ¡AllÃ­ va!â exclamÃ³ Trevor y corriÃ³ hacia un callejÃ³n donde el vampiro desapareciÃ³ de repente.

Las tenis de Trevor hicieron un chirrido cuando llegÃ³ a la entrada del callejÃ³n y mirÃ³ adentro. Kat se parÃ³ a su lado, se agachÃ³ un poco para que ambos pudieran dar un vistazo por la esquina.

âMaldiciÃ³nâ, Trevor maldijo y sacÃ³ su 9mm.

âAun no entiendo por quÃ© llevas un armaâ dijo Kat, aunque sabÃ­a que Nick llevaba una tambiÃ©n. No era el arma en lo que Nick confiaba... eran las balas especiales de madera que llevaba dentro. âEsas cosas son inÃºtiles contra los vampirosâ.

Trevor sonriÃ³, âOlvidaste para quiÃ©n trabajo. Estas balas estÃ¡n especialmente diseÃ±adas para explotar al impactar y el centro estÃ¡ hueco y lleno de un poco de Ã¡cido muriÃ¡tico. Esa mierda se come casi cualquier cosaâ.

âÂ¿Por quÃ© el Ã¡cido no se come las balas entonces?â, preguntÃ³ Kat para recoger informaciÃ³n secretamente y poder sobornar a Nick.

âHay una carcasa interna colocada dentro de la bala cuando estÃ¡ hueco que el Ã¡cido no puede comerse o derretir. No recuerdo el nombre en este momentoâ explicÃ³ Trevor. âEs lo suficientemente fuerte como para no ser daÃ±ado por el Ã¡cido pero lo suficientemente frÃ¡gil como para romperse cuando choca con algoâ.

Kat se puso de pie lentamente âÂ¿Vamos a entrar?â

Trevor apretÃ³ el arma y empezÃ³ a caminar adelante seguido por Kat, que tenÃ­a una daga afilada en cada mano; cortesÃ­a de Trevor. Revisaron todo el callejÃ³n y se dieron cuenta de que el vampiro habÃ­a desaparecido.

Trevor se relajÃ³ un poco y dejÃ³ caer el arma. âÂ¡No estÃ¡!â

Kat lanzÃ³ un suspiro de frustraciÃ³n, âBueno, ya que estamos tan cerca, bien podrÃ­amos regresar al clubâ.

âEsta noche me he divertido tanto llevÃ¡ndolos a ustedes dos idiotas por toda la ciudadâ dijo una voz detrÃ¡s de ellos. âQue tengo que insistir en que se quedes a cenarâ.

Kat y Trevor se dieron la vuelta y se congelaron cuando vieron al vampiro que habÃ­an estado siguiendo junto con otros cinco.

âEl hijo de puta sabÃ­a que lo seguÃ­amosâ, gruÃ±Ã³ Trevor mientras levantaba el arma y la estabilizaba.

Con paredes por tres lados y los vampiros delante de ellos, Kat sabÃ­a que ella y Trevor tendrÃ­an que luchar para salir de aquÃ­. Se agachÃ³ cuando los vampiros se acercaron rÃ¡pidamente a ellos. Uno con el pelo rojo fuego saltÃ³ esperando poder caer directamente sobre ellos y derribarlos.

Kat inmediatamente se levantÃ³ y se enfrentÃ³ al vampiro a medio salto. Sus uÃ±as largas ahora parecÃ­an garras, aunque no habÃ­a habido ningÃºn cambio. Se estrellaron contra el suelo con el vampiro de espaldas debajo de ella.

El chupasangre apretÃ³ su muÃ±eca derecha tan fuerte, que ella sintiÃ³ que los huesos se comenzaban a moler unos a otros dolorosamente. Tratando de soportar el dolor descomunal, sacudiÃ³ su muÃ±eca hacia abajo, metiendo la daga en la muÃ±eca del vampiro como revancha. Libre de nuevo, Kat no perdiÃ³ tiempo en meter su mano derecha en el pecho del monstruo y sacar su corazÃ³n.

Trevor apuntÃ³ y disparÃ³ contra el vampiro que habÃ­an estado siguiendo durante toda la noche. La bala le dio a la criatura en la garganta y, por un momento sÃ³lo mirÃ³ a Trevor con una expresiÃ³n de incredulidad, luego empezÃ³ a gritar y agarrarse su propia garganta. El grito se interrumpiÃ³ abruptamente cuando el Ã¡cido liberado de la bala alcanzÃ³ las cuerdas vocales del vampiro.

Trevor no vio realmente lo que sucediÃ³ despuÃ©s, ya que fue atacado inmediatamente por otro vampiro. Su cuerpo fue lanzado contra la pared del callejÃ³n por la que se deslizÃ³ hasta el suelo. Su 9mm volÃ³ mientras intentaba no contar las estrellas que veÃ­a frente a sus ojos. El otro vampiro se acercaba cuando Trevor sintiÃ³ algo en su pierna. Mirando hacia abajo, vio la cabeza del vampiro al que acababa de disparar y la agarrÃ³.

Tomando la cabeza decapitada por el cabello, Trevor lanzÃ³ esa cosa que todavÃ­a no terminaba de desintegrarse hacia el chupasangre que se aproximaba. La criatura lo esquivÃ³ y le gruÃ±Ã³, lista para atacar. Algo brillante resplandeciÃ³ en sus ojos y Trevor vio una larga daga que salÃ­a de su pecho. Girando la cabeza, Trevor vio a Kat de pie, parecÃ­a un desastre.

âÂ¡Cuidado!â GritÃ³ Trevor.

Kat levantÃ³ su otra daga y gritÃ³ de asombro cuando el vampiro tomÃ³ su mano y la arqueÃ³ hacia abajo, llevando la daga directamente a la parte interna de su muslo. El dolor solo le dio la fuerza para quitarse al vampiro de encima. RÃ¡pidamente tropezÃ³ sobre Trevor y logrÃ³ sacar la daga de su muslo. SintiÃ³ el lÃ­quido caliente salir rÃ¡pidamente y recorrer su pierna.

Trevor sabÃ­a que habÃ­a que hacer algo. Ambos estaban heridos ahora. PodÃ­a sentir el dolor en las costillas y el hombro y le resultaba difÃ­cil respirar. Mirando a Kat, que estaba de pie frente a Ã©l, pensÃ³ en su siguiente movimiento.

Necesitaba transformarse en algo lo suficientemente grande y fuerte como para luchar contra ellos y sobrevivir. La desventaja era que si cambiaba, revelarÃ­a su verdadera naturaleza a Kat. Su raza nunca se habÃ­a llevado bien con las otras tribus de cambiantes debido a su diversidad. PodÃ­an mezclarse con cualquiera de los clanes y desaparecer sin dejar rastro, a veces durante dÃ©cadas a la vez. Ellos eran las armas perfectas en una guerra.

Debido a esto, cualquier animal que Ã©l eligiera serÃ­a siempre diez veces mÃ¡s fuerte que ese animal en particular. En su forma humana las mismas reglas se aplicaban, pero no les habÃ­a ayudado mucho hasta ahora. Sin embargo, si Ã©l no cambiaba, sus traseros estaban perdidos.

De pronto Kat dejÃ³ caer su arma y se inclinÃ³. Debido a sus lesiones, el cambio fue segundos mÃ¡s lento de lo normal. Su cuerpo se moviÃ³ hasta que estuvo de cuatro patas. La ropa se cayÃ³ de su cuerpo y un bello abrigo de piel manchado negro tomÃ³ su lugar.

Uno de los vampiros restantes atacÃ³ y Kat se levantÃ³ sobre sus patas traseras, bloqueÃ¡ndolo con algÃºn tipo de llave de lucha libre. Sus garras se clavaron en los hombros de la criatura y descubriÃ³ ante ella sus largos dientes. Sin pensarlo dos veces, Trevor eligiÃ³ ese momento para el cambio.

Los dos restantes vampiros siseaban enojados cuando el ser humano que estaban a punto de atrapar se transformÃ³ en un oso Kodiak. Trevor lanzÃ³ una de sus gigantes garras sobre el que estaba mÃ¡s cerca y de un zarpazo le arrancÃ³ la mitad del cuerpo, dejando caer las piernas sin vida. Sabiendo que el vampiro no estaba muerto, Trevor se acercÃ³ a Ã©l y aplastÃ³ su cabeza con sus poderosas mandÃ­bulas.

Se levantÃ³ para ir a ayudar a Kat cuando los dos Ãºltimos vampiros lo atacaron con toda su fuerza. Trevor retrocediÃ³ unos pasos antes de rugir en voz alta y lanzar a uno de ellos, tirÃ¡ndolo por el callejÃ³n. VolviÃ³ a rugir cuando el Ãºltimo vampiro hundiÃ³ sus dientes en su omoplato. OyÃ³ el grito de jaguar de Kat, sintiÃ³ como el muro de ladrillo caÃ­a en el costado de su sien y cayÃ³ luego del impacto.

*****

Quinn y Warren habÃ­an peinado toda la zona en un radio de cinco millas desde el club.

âNo hay nada alrededorâ, dijo Quinn tratando de dejar de lado su frustraciÃ³n. Algo no estaba bien... podÃ­a sentirlo en el aire.

Warren oyÃ³ la tensiÃ³n en la voz de Quinn. âDespuÃ©s de la pelea en el almacÃ©n, no estoy tan sorprendido.â Su telÃ©fono zumbÃ³ causando que ambos hombres saltaran y se dieran cuenta de lo tensos que estaban. SacÃ³ el celular del bolsillo de sus jeans.

âHolaâ, contestÃ³ Warren y luego asintiÃ³ con su cabeza despuÃ©s de un momento. âEstÃ¡ bien, vamos a comprobarloâ. ColgÃ³ y guardÃ³ el telÃ©fono en el bolsillo. âEra Nick, parece que encontraron un tÃºnel debajo de la iglesiaâ.

âDeberÃ­amos ir a verloâ, dijo Quinn tratando de ignorar el hecho de que su piel estaba llena de adrenalina y no tenÃ­a ni idea de dÃ³nde habÃ­a venido.

El grito caracterÃ­stico de un jaguar atravesÃ³ la tranquila noche haciendo que ambos hombres se congelaran de repente. Volvieron sus cabezas en direcciÃ³n al sonido antes de mirarse.

-Â¡Kat! -exclamaron al unÃ­sono.

Warren inmediatamente sacÃ³ el telÃ©fono celular de su bolsillo y lo puso en una funda elÃ¡stica alrededor de su tobillo.

No vacilaron ni un instante y en segundos los dos hombres se habÃ­an transformado y corrÃ­an por la calle. La gente gritÃ³ y corriÃ³ para alejarse de los enormes gatos, causando una gran conmociÃ³n. Quinn tomÃ³ la delantera y corriÃ³ hacia el trÃ¡fico causando que un auto frenara en seco. El auto detrÃ¡s de Ã©l se estrellÃ³ contra el primero golpeÃ¡ndolo por detrÃ¡s, creando una reacciÃ³n en cadena.

Warren saltÃ³ el capÃ³ del primer auto y mirÃ³ para asegurarse de que la gente estuviera bien antes de continuar siguiendo a Quinn por la carretera.

El conductor del auto estaba temblando por lo que acababa de suceder y tomÃ³ su telÃ©fono celular.

*****

Jason estaba mucho mÃ¡s que aburrido. Nada habÃ­a sucedido realmente en los Ãºltimos dÃ­as y con Tabby y Envy fuera de la ciudad, se estaba volviendo loco.

Cuando sonÃ³ el telÃ©fono, casi se muere del susto y contestÃ³ rÃ¡pidamente.

âEstaciÃ³n de guardabosques,â Jason dijo con voz de aburrimiento.

âSÃ­â, respondiÃ³ una voz temblorosa. âMe gustarÃ­a informar de algo inusualâ.

Jason mentalmente suspirÃ³ y agarrÃ³ una pluma y papel. âDe acuerdo seÃ±or, dÃ­game quÃ© fue lo que vio.

âLo mÃ¡s tenebroso que he visto en mi vidaâ, dijo el hombre sin aliento. âAcabo de ver a un puma y un jaguar corriendo sueltos en medio de la ciudad. FrenÃ© de golpe cuando el puma saliÃ³ corriendo delante de mÃ­ y un jaguar saltÃ³ sobre en el capÃ³ de mi auto, me mirÃ³ y despuÃ©s se fue detrÃ¡s del puma.

âProbablemente se escaparon de nuevo del zoolÃ³gicoâ, dijo Jason, lo cual era una mentira que le decÃ­an a la gente para ocultar el hecho de que la ciudad parecÃ­a estar en negocios con peligrosos especÃ­menes de la vida silvestre en estos dÃ­as.

âNoâ, exclamÃ³ el hombre. âEl jaguar tenÃ­a un telÃ©fono celular atado a su tobillo traseroâ.

Jason mirÃ³ al otro guardabosque que estaba en la oficina con Ã©l, Jacob Savage.

âÂ¿Me estÃ¡ diciendo que el jaguar tenÃ­a un telÃ©fono celular atado a la pierna?â, preguntÃ³ Jason.

Jacob casi se atraganta con su cafÃ© y bajÃ³ su taza, limpiÃ¡ndose la nariz indicando que parte del lÃ­quido se habÃ­a metido por ahÃ­.

âÂ¡Eso es exactamente lo que estoy diciendo!â. El hombre gritÃ³ lo suficientemente fuerte como para que Jacob lo oyera.

Jason asintiÃ³, âMuy bien, seÃ±or, cÃ¡lmese. Dijo que ya se fueron, asÃ­ que usted estÃ¡ a salvo. Gracias por llamar, vamos a investigar quÃ© fue lo que pasÃ³â.

Jason colgÃ³ el telÃ©fono apresuradamente y lo mirÃ³ por un momento, como si el aparato fuera a saltar y se lo fuera a comer.

âMuy bienâ, pudo al fin decir Jacob despuÃ©s de que acabÃ³ con su ataque de tos.

*****

Warren finalmente alcanzÃ³ a Quinn justo cuando se acercaban a un callejÃ³n donde el perfume de Kat se percibÃ­a mÃ¡s fuertemente. Al doblar de la esquina, llegaron justo a tiempo para ver a Kat desgarrar la garganta de un vampiro y a un enorme oso incrustar sus enormes garras en el pecho de otro. Una de las garras del oso saliÃ³ por la parte trasera del vampiro, llevando en ella guindado el corazÃ³n ensangrentado del vampiro, para luego apretarlo como si fuera un globo de agua.

Kat parpadeÃ³, dÃ¡ndose cuenta de algÃºn modo durante la pelea... que los vampiros se habÃ­an multiplicado. Apenas tuvo tiempo de tomar aire antes de ser atacada por otro de los vampiros. LanzÃ³ un grito casi primitivo cuando los afilados colmillos se clavaron en su costado. Sus garras atravesaron la parte trasera del vampiro que la atacaba, tratando de quitÃ¡rselo de encima. De repente, el peso que sentÃ­a en su costado desapareciÃ³ y ella cayÃ³, desmayada por el dolor, la pÃ©rdida de sangre, y el agotamiento.

Quinn vio al vampiro atacar a Kat y sintiÃ³ que la rabia explotaba en su pecho. CorriÃ³ por el callejÃ³n sin importarle si Warren estaba con Ã©l o no. DerribÃ³ de golpe al vampiro, y le gruÃ±Ã³ de forma amenazante en su cara antes de destrozarle el cuello con sus dientes afilados. PodÃ­a sentir como le clavaba sus garras lleno de pÃ¡nico, pero no le importÃ³ y continuÃ³ despedazÃ¡ndolo. Echando la cabeza a un lado, se volviÃ³ hacia Kat y gruÃ±Ã³.

Trevor habÃ­a hecho un breve trabajo en el Ãºltimo vampiro, destrozÃ¡ndolo hasta que no quedÃ³ mÃ¡s que un torso sin cabeza ni extremidades. LevantÃ³ la vista cuando oyÃ³ a Kat gritar y luego vio a un puma embestir al vampiro que la habÃ­a atacado. Cuando ella se transformÃ³ de nuevo a su forma humana, Trevor fue a colocarse junto a su cuerpo desnudo e inconsciente, agachÃ¡ndose luego para protegerla de algÃºn otro ataque.

Un gruÃ±ido profundo llamÃ³ su atenciÃ³n y se encontrÃ³ con la mirada de un puma enfurecido que caminaba sigilosamente con una intenciÃ³n muy obvia de matar a... Quinn Wilder.

Debido a la pelea, Trevor estaba cansado y sus reflejos lentos. No fue capaz de hacer a Quinn a un lado y recibiÃ³ toda la fuerza del ataque en su costado. Trevor fue lanzado a travÃ©s del callejÃ³n contra la pared de ladrillo por segunda vez esa noche.

Trevor gruÃ±Ã³ y pudo ponerse de pie sobre sus patas traseras por dos segundos antes de inclinarse hacia atrÃ¡s y deslizarse hasta el suelo. Quinn se acercaba y no querÃ­a transformarse en frente del puma, pero sabÃ­a que tenÃ­a que hacerlo. Kat al fin y al cabo se lo dirÃ­a de todos modos... Â¿quÃ© tenÃ­a que perder? Incapaz de ver sus heridas bajo el pelaje, se transformÃ³ lentamente y tratÃ³ de levantarse de nuevo.

Quinn hizo una pausa cuando vio al macho humano del bar... Warren lo habÃ­a llamado Trevor. SiseÃ³ cuando su sentido del olfato le dijo que Trevor no era un cambiante normal... o por lo menos no de algÃºn tipo que Ã©l hubiera conocido. El no saber a quÃ© se enfrentaba no ayudaba mucho a calmar sus estribos.

Dio un paso mÃ¡s pero Warren se atravesÃ³ en su lÃ­nea de visiÃ³n y se acercÃ³ a Trevor, mientras volvÃ­a a la forma humana. Cuando Trevor se balanceÃ³, Warren lo agarrÃ³ por el brazo y lo llevÃ³ sobre su hombro. No vio ninguna razÃ³n para permitir que Quinn hiciera leÃ±a del Ã¡rbol caÃ­do.

Trevor mirÃ³ a Warren y sonriÃ³ cuando se dio cuenta de su situaciÃ³n. âBonito lÃ­o, ahora todos estamos desnudosâ, murmurÃ³ y enseguida se desmayÃ³.

Warren sacudiÃ³ la cabeza y no pudo evitar sonreÃ­r porque Trevor habÃ­a hecho una observaciÃ³n muy vÃ¡lida. En momentos como este se alegraba de haber traÃ­do su telÃ©fono celular y de haberlo llevado atado de la manera en que lo habÃ­a hecho. Suavemente colocÃ³ a Trevor contra la pared y estaba a punto de tomar el celular cuando oyÃ³ que Quinn empezaba a gruÃ±ir.

Quinn se habÃ­a movido y estaba mirando por encima de una Kat inconsciente. Su ropa estaba a pocos metros de distancia, destrozada por su transformaciÃ³n e imposible de usar otra vez. Quinn decidiÃ³ pensar en eso mÃ¡s tarde, y empezÃ³ a examinarle sus heridas y se detuvo cuando vio que la sangre todavÃ­a brotaba de la parte interna de su muslo.

MoviÃ³ la pierna de Kat lo suficiente como para examinar de dÃ³nde venÃ­a la sangre, y quedÃ³ paralizado cuando vio una marca de apareamiento. El gruÃ±ido estallÃ³ de su garganta antes de que pudiera detenerlo. Alguien se habÃ­a apareado con Kat, le habÃ­a dejado su marca y la habÃ­a abandonado.

Quinn sintiÃ³ que los celos brotaban desde lo mÃ¡s profundo en su interior y se inclinÃ³ un poco para olfatear su piel para ver si aÃºn mantenÃ­a el olor. Eso sÃ³lo lo enfureciÃ³ aÃºn mÃ¡s... no olÃ­a a otro hombre, olÃ­a fantÃ¡stico.

Mirando al otro hombre con el que Warren estaba, Quinn se preguntÃ³ si la marca de apareamiento habrÃ­a sido dada por ese oso rubio.

Warren sacÃ³ su telÃ©fono celular y decidiÃ³ ignorar por el momento la pequeÃ±a rabieta de Quinn. Kat necesitaba ayuda y no era el momento para decirle a Quinn a quiÃ©n pertenecÃ­a esa marca de apareamiento. PrefiriÃ³ dejarlo pasar por el infierno de averiguarlo por sÃ­ mismo.

âÂ¿SeÃ±ora Tully?â, preguntÃ³ Warren, y luego sonriÃ³. âEstoy muy bien seÃ±ora. Me preguntaba si nos podÃ­amos encontrar en el Moon Dance. Mi hermana y su amigo Trevor estÃ¡n heridos y necesitan atenciÃ³n mÃ©dica que solo usted les puede darâ.

Warren se quedÃ³ callado por un momento y luego asintiÃ³ con la cabeza. âGracias, seÃ±ora Tullyâ.

âNo sabÃ­a que conocÃ­as a Tully âdijo Quinn en voz baja. Ãl habÃ­a conocido a Tully poco despuÃ©s de que las familias se habÃ­an separado.

Warren sonriÃ³ mientras marcaba otro nÃºmero. Â¿Acaso Quinn pensaba que era el Ãºnico que podÃ­a espiar? âNick se ha metido en mÃ¡s problemas de los que puedo recordar. La seÃ±ora Tully siempre lo estÃ¡ âremendandoâ y su casa siempre estÃ¡ abierta si necesitamos un lugar donde ocultarnos.

âMe sorprende que no nos hayamos encontrado en el camino antesâ. Quinn respondiÃ³ sospechando algo mÃ¡s.

âNick, estamos en un callejÃ³n diez cuadras al oeste del club y necesitamos que vengas por nosotros. Trae ropa para tres hombres y para tu hermana, y ven en el Hummerâ. Warren colgÃ³ el telÃ©fono sin esperar a que Nick respondiera y dirigiÃ³ su atenciÃ³n hacia Trevor de nuevo.

âÂ¿Es Ã©l quien le dejÃ³ a Kat la marca de apareamiento?â, preguntÃ³ Quinn.

âAmigo mÃ­o, no me corresponde a mÃ­ contar esa historiaâ Warren dijo misteriosamente.



CapÃ­tulo 5



Nick acababa de dejar a Steven y Jewel en el Night Light cuando recibiÃ³ la llamada. Jewel habÃ­a estado muy callada desde el pequeÃ±o acto de Dean en la iglesia, pero podÃ­a darse cuenta de que lo que fuera que habÃ­a hecho el caÃ­do para mantenerla tranquila empezaba a perder efecto. Cuanto mÃ¡s lejos de la iglesia estaban, mÃ¡s paranoica se habÃ­a vuelto. SÃ³lo podÃ­a imaginar el infierno por el que su amigo estaba a punto de pasar.

Saludando a Steven, Nick rÃ¡pidamente tomÃ³ su telÃ©fono e hizo malabares con Ã©l, y por poco se le cae. Finalmente lo cogiÃ³ en la tercera vuelta y lo abriÃ³.

âHablaâ, gruÃ±Ã³. Su expresiÃ³n se transformÃ³ en una de profunda preocupaciÃ³n antes de pisar el acelerador hasta el fondo. Afortunadamente, Ã©l habÃ­a decidido conducir al Hummer para llevar a Steven y Jewel de nuevo al Night Light.

Hizo un rÃ¡pido inventario mental y dio un pequeÃ±o suspiro de alivio cuando recordÃ³ que Warren todavÃ­a tenÃ­a algunos juegos de ropa adicionales en el vehÃ­culo desde su Ãºltimo viaje de campamento. Nadie se habÃ­a molestado en sacarlos de ahÃ­ y le evitÃ³ a Nick el viaje de vuelta a casa. Era algo bueno que Warren y Quinn fueran de la misma talla... no habÃ­a nada peor que intentar meterse en ropa que fuera demasiado pequeÃ±a.

Encendiendo el GPS en su telÃ©fono, consiguiÃ³ la ubicaciÃ³n exacta de Warren. Girando en la siguiente esquina sin frenar, Nick supo que no le iba a gustar lo que iba a ver una vez que llegara allÃ­.

Por si acaso, Nick sacÃ³ su telÃ©fono celular y llamÃ³ a Devon para informarle los nuevos acontecimientos. Devon pudo haber dejado la ciudad voluntariamente, pero habÃ­a hecho que Nick le prometiera que lo llamarÃ­a varias veces al dÃ­a para mantenerlo al tanto de todo.

*****

Steven consiguiÃ³ que Jewel entrara en el club y la acompaÃ±Ã³ escaleras arriba. Cuando llegaron a su habitaciÃ³n, cerrÃ³ la puerta pero no la puso llave. No querÃ­a que ella se sintiera atrapada.

Jewel parpadeÃ³ y observÃ³ detenidamente la habitaciÃ³n a la que la habÃ­an traÃ­do. La cama era de tamaÃ±o king con un edredÃ³n de color verde profundo extendido sobre ella. Un par de almohadones estaban sobre la cama y, entre otras cosas, un animal de peluche... un puma. Ella no pudo evitar que le hiciera mucha gracia y una risita nerviosa escapÃ³ de su boca antes de que pudiera detenerla.

La cÃ³moda tenÃ­a un acabado de laca negra con un gran espejo y en el centro habÃ­a una pequeÃ±a planta de bambÃº. En el otro lado de la habitaciÃ³n habÃ­a un par de sillones puff, una enorme televisiÃ³n de pantalla plana montada en la pared y una consola de juegos con numerosos juegos esparcidos por ahÃ­.

Jewel no podÃ­a entender por quÃ© se sentÃ­a tan tranquila, pero lentamente su tranquilidad empezaba a ser reemplazada por temor. Â¿QuÃ© demonios estaba haciendo aquÃ­?

âÂ¿Por quÃ© me trajiste aquÃ­?â, preguntÃ³ Jewel, dÃ¡ndole la cara a Steven.

âPorque estarÃ¡s a salvo aquÃ­â, respondiÃ³ Steven. âNo volverÃ¡s donde tu prometido ni donde tu padreâ.

Lo que quedaba de esa sensaciÃ³n de calma en su ser desapareciÃ³ inmediatamente y Jewel sacudiÃ³ la cabeza con fuerza. âÂ¡No, tengo que volver! Si no lo hago, Anthony me matarÃ¡â.

âNo puede matarte si no te encuentraâ, dijo Steven con una voz tan frÃ­a que pareciÃ³ como si se hubiera tragado algo del calor que habÃ­a en la habitaciÃ³n.

âÂ¿Y quÃ© hay del padre Gordon?â, preguntÃ³ Jewel, levantando la voz. âSi van donde Ã©l, descubrirÃ¡n dÃ³nde estoyâ. Jewel empezÃ³ a caminar de un lado a otro. âPapÃ¡ va a estar tan enojado y Anthony... No quiero ni pensar en lo que va a hacerâ.

Steven tuvo un flashback del enorme moretÃ³n en forma de mano que lucÃ­a ella antes. âÂ¿Por quÃ© diablos protegerÃ­as a tu papÃ¡ cuando obviamente Ã©l no te protege a ti?â

âÂ¿QuiÃ©n te dio el derecho de que te importara un bledo?â gritÃ³ Jewel mÃ¡s a gusto, ahora que Ã©l le gritaba a ella.

âÂ¿Sabes quÃ©? Bienâ. Steven abriÃ³ la puerta del dormitorio. âAhÃ­ estÃ¡ la salida, vuelve a tu novio y a un matrimonio al que te estÃ¡n forzando gracias a la ineptitud de papi para cuidar de los negocios. NingÃºn padre de verdad sacrificarÃ­a a sus hijos para pagar una deuda de la que Ã©l es culpableâ.

Jewel mirÃ³ la puerta y dio un tÃ­mido paso hacia adelante antes de retroceder y tirarse en la cama. MirÃ³ el reloj despertador y supo que ya era demasiado tarde para regresar a hurtadillas. Dos de la maÃ±ana... esa era la hora en que los guardias cambiaban de turno y la Ãºnica en que podÃ­a volver sin ser atrapada.

âÂ¿QuÃ© hago ahora?â, preguntÃ³ Jewel y lo mirÃ³ con lÃ¡grimas en los ojos. âÂ¿AdÃ³nde podrÃ­a ir?

Steven cerrÃ³ la puerta y se arrodillÃ³ frente a ella. âÂ¿QuÃ© tal si empiezas por contÃ¡rmelo todo?â

âÂ¿CÃ³mo quÃ©?â preguntÃ³ Jewel.

Steven le dirigiÃ³ una pequeÃ±a sonrisa: âPodemos comenzar con tu apellidoâ.

Jewel suspirÃ³, âMi apellido es Scott y mi padre administra un resort en Palm Springs para mi... prometido. Dios esa palabra deja un mal sabor en mi bocaâ.

Steven sintiÃ³ un enorme peso levantarse de sus hombros al corroborar lo mucho que ella odiaba el hecho de estar obligada a casarse con este tipo... no que Ã©l fuera a dejar que eso sucediera. âEstÃ¡ bien, cÃ¡lmate y retrocede un poco. Intente comenzar desde el principioâ, sugiriÃ³.

Respirando profundamente, Jewel comenzÃ³ a hablar calmadamente, dejando que todo saliera. âYo estaba en el internado cuando papÃ¡ se metiÃ³ en problemas en el resort. Un agente del gobierno encubierto se habÃ­a hospedado en secreto y estaba tratando de descubrir toda la actividad de la mafia dentro y fuera del lugar. Cuando papÃ¡ se enterÃ³ quiÃ©n era el hombre... le dieron Ã³rdenes de matarloâ.

Steven asintiÃ³, âÂ¿QuÃ© pasÃ³?â

âPapÃ¡ esperÃ³ demasiado tiempo para matarlo... y el agente ya habÃ­a dado a sus superiores toda la informaciÃ³n. Cuando el agente no se reportÃ³ o lo que sea que ellos hacen, el FBI enviÃ³ mÃ¡s agentes y papÃ¡ fue arrestado. Anthony Valachi lo sacÃ³ de la cÃ¡rcel despuÃ©s de que probablemente sobornÃ³ a uno de los altos funcionarios, y todos los cargos fueron retirados â.

âAhora papÃ¡ estÃ¡ en deuda con su jefe. No sabiendo de quÃ© otra forma pagarla, cuando volvÃ­ de la escuela, papÃ¡ me dijo que estaba comprometido con Anthony y que estaba realmente contento con esoâ.

Jewel respirÃ³ profundo de nuevo y se pasÃ³ la mano por los ojos. âNo quiero casarme todavÃ­a... QuerÃ­a hacer algo conmigo misma, ir a la universidad y trabajar para ganarme la vida, tal vez viajar un poco. Este hombre tiene el doble de mi edad. Ahora soy una prisionera, una esclava de ese desgraciado y del error de mi padreâ.

Steven asintiÃ³ con la cabeza y luchÃ³ contra el impulso de levantarse y caminar de un lado a otro de la habitaciÃ³n. Pero perdiÃ³ la batalla, y empezÃ³ a caminar de un lado a otro. âPuedo arreglar estoâ, afirmÃ³ firmemente pero siguiÃ³ caminando. Su mente iba a mil por hora.

âSÃ­, claroâ, Jewel frunciÃ³ el ceÃ±o, âÂ¿tÃº y cuÃ¡l ejÃ©rcito?â De pronto se acordÃ³ del Ã¡ngel que habÃ­a visto en la iglesia y alzÃ³ la vista con esperanza.

Steven reconociÃ³ el nombre como el del mismo tipo con el que Micah habÃ­a peleado un par de semanas antes de haber desaparecido. Micah habÃ­a arrojado al hombre fuera del club despuÃ©s de darle una tremenda paliza, lanzando al pobre imbÃ©cil de su silla. Steven aun no podÃ­a evitar reÃ­rse cuando pensaba en ello.

Quinn no habÃ­a pensado que fuera tan gracioso. Tal vez Quinn se habÃ­a enterado que Anthony era una persona importante en la mafia y estaba tratando de cuidar a Micah. De hecho, eso fue la misma noche que Micah habÃ­a desaparecido.

MirÃ³ a Jewel mientras pasaba frente a ella. TenÃ­a razÃ³n... Anthony Valachi tenÃ­a el doble de su edad y para colmo un egoÃ­sta malnacido. De ninguna maldita manera Ã©l la iba a dejarla cerca de ese hombre o de su abusivo padre... padreâ¦ el sacerdote en la iglesia. Ahora ese hombre le debÃ­a un favor, y con un poco de ayuda de Dean... Ã©l lo iba a pagar.

TomÃ³ su celular, hizo clic en varios nÃºmeros y sonriÃ³ mientras contestaban al otro lado del telÃ©fono. âDean, Â¿todavÃ­a estÃ¡s en la iglesia? Bueno, recupera al sacerdote y espÃ©rame allÃ­â. TerminÃ³ la llamada y se acercÃ³ a Jewel. De nuevo se puso de rodillas frente a ella, tomÃ³ sus manos en las suyas, y rozÃ³ dulcemente sus pulgares sobre su suave piel.

âÂ¿QuÃ© tan lejos estÃ¡s dispuesta a llegar?â, preguntÃ³ con voz firme mientras buscaba su rostro.

âTiene que ser algo mÃ¡s que solamente huirâ, Jewel odiaba cuando su voz sonaba tan diminuta. No habÃ­a querido que su miedo se notara tanto. Se mordiÃ³ el labio inferior preguntÃ¡ndose quÃ© estarÃ­a tramando Steven.

âSi hacemos esto bien, no tendrÃ¡s que seguir corriendoâ.

âÂ¿QuÃ© estÃ¡s pensando?â Jewel comenzÃ³ a apartar sus manos, pero Ã©l se aferrÃ³ a ellas con firmeza.

âEstoy pensando que no te puedes casar dos vecesâ. Steven se estremeciÃ³ cuando ella tirÃ³ lo suficientemente fuerte como para liberarse. Ãl se levantÃ³ y la mirÃ³ fijamente mientras ella casi que se arrastraba en la cama intentando poner distancia entre ellos.

âEscucha...â Steven comenzÃ³ a hablar.

âNoâ dijo Jewel casi gritando mientras salÃ­a del otro lado del colchÃ³n, sintiÃ©ndose un poco mÃ¡s segura ahora que la cama estaba entre ellos. Su rostro instantÃ¡neamente se prendiÃ³ en llamas al darse cuenta de que la cama estaba entre ellos en mÃ¡s de un sentido si ella accedÃ­a a seguir adelante con esta locura. ApartÃ³ la mirada de la cama. âÂ¡Primero que nada, yo no quiero casarme! Â¿Por quÃ© diablos me casarÃ­a contigo?â

Steven entrecerrÃ³ sus ojos ante el insulto, pero no iba a dejar que su orgullo la matara. Si tuviera que asustarla, entonces valdrÃ­a la pena. AdemÃ¡s... por el momento, era la Ãºnica pista que tenÃ­a de Micah. El labio de Steven insinuÃ³ una sonrisa tortuosa ahora que habÃ­a aÃ±adido con Ã©xito otra razÃ³n para hacer lo que estaba a punto de hacer.

âÂ¿Preguntas que por quÃ© casarte conmigo? Porque si puedes fingir que el matrimonio es real frente a mi familia y la tuya... entonces en el dormitorio serÃ¡ sÃ³lo de nombre. Y ese ejÃ©rcito del que te estabas preguntando, recuerda que no soy humano ni tampoco mi familia o amigos. AsÃ­ que cuando tu despechado ex trate de tomar represalias... lo vamos a estar esperandoâ.

âÂ¿Por quÃ© harÃ­as algo asÃ­?â Jewel negÃ³ con la cabeza. âÂ¿Y quÃ© quieres decir con eso de fingir?â

Steven extendiÃ³ las manos indicando la cama entre ellos. âPara responder a tu primera pregunta, tengo un hermano que ha estado desaparecido por un par de semanas y la Ãºltima persona, ademÃ¡s de su familia, con la que fue visto fue con tu prometido y no fue muy amable. AsÃ­ que, Â¿quÃ© mejor manera de llamar su atenciÃ³n que dÃ¡ndole por donde mÃ¡s le duele?â.

âEn cuanto a tu segunda pregunta, para que esto funcione, todos tendrÃ¡n que pensar que estamos enamorados y tenemos la intenciÃ³n de permanecer juntos. Pero cuando estamos solos, tÃº duermes en tu lado de la cama y yo en la mÃ­a. Yo tampoco tengo pensado renunciar a mi libertad. Si puedes fingir... entonces yo tambiÃ©n puedo.

Jewel aflojÃ³ algo de la tensiÃ³n en sus hombros viendo por dÃ³nde iba la cosa, âÂ¿nadie mÃ¡s sabrÃ¡ la verdad?â

âSÃ³lo nuestro Ã¡ngel de la guarda... Deanâ, Steven sonriÃ³ cuando sus dedos rozaron la mejilla sobre la que Dean habÃ­a hecho su show de sanaciÃ³n.

âÂ¿Y una vez que Anthony ya no sea una amenaza?â murmurÃ³.

âEntonces nuestro buen amigo el sacerdote nos darÃ¡ nuestra anulaciÃ³n y nos iremos cada uno por su propio camino. Pero primero, tiene que casarnos y, para lograr que lo haga... tiene que estar convencido de que estamos enamorados y ya lo hemos consumadoâ. âCuando ella lo mirÃ³ horrorizada, Ã©l se encogiÃ³ de hombros, âÃ©l es un sacerdote y no puede mentir, asÃ­ que sÃ³lo tendremos que mentir por Ã©l. Una vez que todo haya terminado, podemos decirle la verdadâ.




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