Ciberpsicología
Juan Moisés De La Serna















CIBERPSICOLOGÃA









RelaciÃ³n entre Mente e Internet






Dr. Juan MoisÃ©s de la Serna





www.juanmoisesdelaserna.es





Copyright Â© 2015 Juan MoisÃ©s de la Serna




PREFACIO






En este libro se aborda la nueva rama denominada la CiberPiscologÃ­a, que estudia cÃ³mo se ha producido un cambio en la relaciÃ³n persona-tecnologÃ­a, analizando cÃ³mo afectan los nuevos desarrollos al dÃ­a a dÃ­a de la persona, asÃ­ como a la salud mental de sus usuarios. Todo ello avalado por una extensa bibliografÃ­a sobre las Ãºltimas investigaciones realizadas en este Ã¡mbito.

Las redes sociales, Internet y todo el avance tecnolÃ³gico de los Ãºltimos aÃ±os ha cambiado la forma de ver el mundo y de comportarnos, un cambio en muchos casos radical, que no podÃ­a pasar desapercibido a la PsicologÃ­a, la ciencia del estudio del comportamiento humano.

El invento y manejo de Ãºtiles como el hacha o la aguja, primero, y mÃ¡quinas como el coche o la computadora, con posterioridad, han revolucionado la forma de relacionarse con uno mismo y con los demÃ¡s.

Para hablar con un familiar o amigo, basta con conectarse mediante Skype y que la otra persona estÃ© disponible, independientemente del lugar donde se encuentre. Han sido muchos y muy rÃ¡pidos los avances tecnolÃ³gicos que se han sucedido en las Ãºltimas dÃ©cadas, lo que ha obligado a que las personas, los usuarios de esa tecnologÃ­a, se adapten a la misma para poder asÃ­ aprovecharla.

En este libro se aborda cÃ³mo se ha producido ese cambio, y cÃ³mo afectan los nuevos desarrollos al dÃ­a a dÃ­a de la persona, asÃ­ como a la salud mental de sus usuarios. Todo ello avalado por una extensa bibliografÃ­a sobre las Ãºltimas investigaciones realizadas en este Ã¡mbito.





Objetivo:

El objetivo del libro es servir como primera aproximaciÃ³n a la rama emergente de la psicologÃ­a denominada CiberPiscologÃ­a.

Para ello se tratan los temas mÃ¡s relevantes ofreciendo resultados sobre las Ãºltimas investigaciones desarrolladas en los 2 Ãºltimos aÃ±os a lo largo del mundo sobre esta materia.

Todo ello explicado con un lenguaje claro y sencillo, alejado de los tecnicismos, explicando cada concepto, de forma que pueda servir como una verdadera guÃ­a de iniciaciÃ³n.





Destinatarios:

- Profesionales de la salud que se tienen que enfrentar a una clÃ­nica cada vez mÃ¡s compleja por los recientes casos provocados por el uso y abuso de internet y las nuevas tecnologÃ­as.

- A profesores que tratan de estar al dÃ­a sobre los cambios que van observando en su alumnado.

- A padres preocupados por el beneficio o el perjuicio que las nuevas tecnologÃ­as pueden tener en la vida de sus hijos.

- A cualquier persona interesada en saber cÃ³mo la tecnologÃ­a estÃ¡ incidiendo en la sociedad actual, transformando la forma en que se relaciona.





TemÃ¡tica

A continuaciÃ³n, se detallan cada uno de las temÃ¡ticas principales de esta obra:

- Los Riesgos de Internet: Donde se analiza los nuevos fenÃ³menos, sÃ­ndromes y trastornos relacionados con la tecnologÃ­a, que se estÃ¡n haciendo cada vez mÃ¡s presentes en la clÃ­nica

- Las Oportunidades de la Red: Abordando cÃ³mo estÃ¡ cambiando las relaciones sociales, pero especialmente las relaciones laborales, y cÃ³mo hay que estar preparado para ello.

- La Identidad Digital y los mundos virtuales: Donde se aborda cÃ³mo relacionarse en el mundo virtual, que a veces puede parecer tan alejado al que se conoce, pero en el que no se suele comportar tal y como se hace en la realidad, todo ello planteado desde la perspectiva de los Ãºltimos resultados de estudios obtenidos alrededor del mundo.

- La PsicologÃ­a de las Redes Sociales: Las redes mÃ¡s populares como Facebook o Twitter, se han convertido en fuente de informaciÃ³n que estÃ¡n empezando a ser analizadas por los investigadores, en este apartado se ofrece los primeros resultados de estos estudios novedosos.

- PsicoTecnologÃ­a: En donde se diseÃ±a e implementan nuevas herramientas orientadas a mejorar tanto el diagnostico como el tratamiento de las diferentes psicopatologÃ­as. Lo que incluye el uso de la robÃ³tica y la terapia online entre otros.


Table of Contents

CAPÃTULO 1. CIBERPSICOLOGÃA: LA NUEVA PSICOLOGÃA (#u354959ce-4f1e-56d3-b068-f23db8006941)

CAPÃTULO 2. LOS RIESGOS DE INTERNET (#u9ea6810d-17c2-51cb-b7cb-6697ed82800b)

CAPÃTULO 3. LAS OPORTUNIDADES DE LA RED (#litres_trial_promo)

CAPÃTULO 4. EL AVATAR Y LA IDENTIDAD DIGITAL (#litres_trial_promo)

CAPÃTULO 5. LA PSICOLOGÃA DE LAS REDES SOCIALES (#litres_trial_promo)

CAPÃTULO 6. PSICOTECNOLOGÃA (#litres_trial_promo)

CONCLUSIONES (#litres_trial_promo)

SOBRE JUAN MOISÃS DE LA SERNA (#litres_trial_promo)


Tenemos tecnologÃ­a

que nos puede ayudar

pero andemos con ojo

nos puede perjudicar.





Solos estamos a veces

cuando estamos conectados

pero nos creemos otros

al hÃ¡blale al teclado.





FantasÃ­as trasmitimos

como no nos pueden ver

a los otros les contamos

lo que nos gustarÃ­a ser.





Limites hay que tener

y siempre asegurarnos

que esa tecnologÃ­a

no vaya a apresarnos.





Horarios descontrolados

no nos deja ni comer

siempre estar enganchado

no lo debemos de hacer.





AMOR






Dedicado a mis padres




AGRADECIMIENTOS






Aprovechar desde aquÃ­ para agradecer a todas las personas que han colaborado con sus aportaciones en la realizaciÃ³n de este texto, especialmente al Dr. David Lavilla MuÃ±oz, Profesor Titular de ComunicaciÃ³n Digital y Nuevas Tendencias de la Universidad Europea; a la Dra. Djalila Rahali, PsicÃ³loga clÃ­nica especializada en CyberPsychology, consejero del ex ministro a cargo de la comunicaciÃ³n electrÃ³nica y profesora de la Universidad de OrÃ¡n 2 - Mohamed Ben Ahmed-Oran â (Argelia) y a DÂª Daniela Galindo BermÃºdez, Presidente de Hablando con Julis: la soluciÃ³n para la comunicaciÃ³n y el aprendizaje de personas con discapacidad.




AVISO LEGAL






No se permite la reproducciÃ³n total o parcial de este libro, ni su incorporaciÃ³n a un sistema informÃ¡tico, ni su transmisiÃ³n en cualquier forma o por cualquier medio, sea Ã©ste electrÃ³nico, mecÃ¡nico, por fotocopia, por grabaciÃ³n u otros medios, sin el permiso previo y por escrito del titular del copyright. La infracciÃ³n de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (Art. 270 y siguientes del CÃ³digo Penal).

DirÃ­jase a C.E.D.R.O. (Centro EspaÃ±ol de Derechos ReprogrÃ¡ficos) si necesita fotocopiar o escanear algÃºn fragmento de esta obra. Puede contactar con C.E.D.R.O. a travÃ©s de la web www.conlicencia.com o por el telÃ©fono en el 91 702 19 70 / 93 272 04 47.





Â© Juan MoisÃ©s de la Serna, 2015

Primera ediciÃ³n: diciembre del 2015

Texto Revisado: mayo del 2016

ColecciÃ³n: CiberPsicologÃ­a

ASIN: B019H5AQFC

DepÃ³sito Legal: COI-157-2015




CAPÃTULO 1. CIBERPSICOLOGÃA: LA NUEVA PSICOLOGÃA








La CiberPsicologÃ­a es una de las ramas mÃ¡s jÃ³venes de la psicologÃ­a, surgido de la necesidad de La CiberPsicologÃ­a es una de las ramas mÃ¡s jÃ³venes de la psicologÃ­a, surgido de la necesidad de entender cÃ³mo afecta la tecnologÃ­a a los individuos y de cÃ³mo van cambiando estos en funciÃ³n de un uso mÃ¡s o menos extensivo de los nuevos desarrollos.

Si bien, en muchas universidades no existe un programa sobre esta materia, es innegable la necesidad de analizar y comprender el comportamiento humano cuando se relaciona con la tecnologÃ­a, ya sea que lo usemos para el ocio o para el trabajo.

La CiberPsicologÃ­a por tanto incorpora el elemento tecnolÃ³gico como eje central de su anÃ¡lisis, sin perder de vista que es la persona la que interactÃºa de una forma u otra. Describir y comprender los hÃ¡bitos, usos y abusos de esa tecnologÃ­a se ha convertido en el objeto de estudio de la CiberPsicologÃ­a.

Hay que tener en cuenta, que, junto con las neurociencias, esta es de las ramas de la PsicologÃ­a que mÃ¡s cambian, ya que ambas permiten ofrecer un mejor conocimiento a medida que los instrumentos de evaluaciÃ³n y observaciÃ³n son cada vez mÃ¡s sensibles y permiten ofrecer detalles que antes eran impensables.

Mucho se ha dicho sobre los efectos negativos del uso de Internet en el mantenimiento de relaciones sociales saludables, pero Â¿Es esto asÃ­ en todos los casos?

Los medios tecnolÃ³gicos como el ordenador o los telÃ©fonos inteligentes permiten estar ahora estar conectado con todos los amigos y conocidos, e incluso con antiguos compaÃ±eros de estudio gracias a aplicaciones de internet como Facebook en este mundo cada vez mÃ¡s globalizado.

Pero hasta ahora se consideraba que un uso excesivo en nÃºmero de horas de estos, o de otras dirigidas al ocio como ver la televisiÃ³n, o escuchar mÃºsica fomentaban el aislamiento social y con ello favorecÃ­an la apariciÃ³n de la depresiÃ³n.

Otros estudios en cambio consideraban que encerrarse en sÃ­ mismo, evitando el contacto humano, mÃ¡s allÃ¡ del que proporciona la pantalla del ordenador o del mÃ³vil era consecuencia de un estado depresivo previo que lo originaba.

Algo que puede parecer contradictorio con los nuevos resultados, y con la idea de que los medios de comunicaciÃ³n como Internet que permiten estar mÃ¡s conectado y no aislado, entonces Â¿CÃ³mo alguien puede aislarse del mundo estando conectado a travÃ©s de las redes sociales con tantas personas al otro lado de la pantalla?

Para resolver esta cuestiÃ³n se ha llevado a cabo una investigaciÃ³n por parte la Universidad de Nueva Inglaterra (Australia) cuyos resultados han sido publicados en la revista cientÃ­fica Open Journal of Depression.

En el mismo se evaluÃ³ a cuarenta y un adolescentes en dos momentos diferentes con una separaciÃ³n de un aÃ±o, donde se emplearon varias medidas para examinar tanto el estado de Ã¡nimo, como el uso social de las redes a travÃ©s de Internet donde se tenÃ­a en cuenta no sÃ³lo el tiempo invertido sino tambiÃ©n la calidad de las comunicaciones.

Los resultados a pesar de apoyar una relaciÃ³n entre el estado de Ã¡nimo deprimido y el uso masivo de los medios de comunicaciÃ³n a travÃ©s de Internet, establece que esta relaciÃ³n es de tipo positivo, es decir, las personas van a encontrar el apoyo necesario con los que interactÃºa para sobrellevar sus situaciones personales negativas, convirtiÃ©ndose asÃ­ en una herramienta de prevenciÃ³n de la depresiÃ³n.

La diferencia con los resultados anteriores puede estar en que en Ã©ste estudio no se tiene en cuenta sÃ³lo el nÃºmero de horas diarias invertidas en la comunicaciÃ³n masiva, que se ha demostrado estar relacionado con personas con tendencia a la depresiÃ³n e incluso que puede ser determinante para un problema de adicciÃ³n a las nuevas tecnologÃ­as, sino que tambiÃ©n se ha evaluado la calidad de la misma, observando que una comunicaciÃ³n de calidad, es decir, donde se interaccione con personas significativas, que pueden servir de modelo o de ejemplo o simplemente sepan escuchar y apoyar cuando hace falta, es suficiente para ayudar a las personas a no caer en depresiÃ³n.

A pesar del escaso nÃºmero de participantes del estudio, las conclusiones parecen explicar los contradictorios resultados anteriores introduciendo un nuevo factor no tenido en cuenta hasta ahora, la calidad de la comunicaciÃ³n, siendo Ã©ste el determinante para que la relaciÃ³n tecnologÃ­a-salud mental sea positiva o no.

A continuaciÃ³n, se presenta una serie de investigaciones sobre quÃ© es lo que se estÃ¡ estudiando actualmente en este Ã¡mbito y quÃ© conclusiones se han extraÃ­do hasta el momento; para ello se presentan los resultados agrupados segÃºn su temÃ¡tica de estudio, el mundo virtual con sus avatares; las redes sociales mÃ¡s usadas, como Facebook o Twitter; y los softwares especÃ­ficos para la neurorrehabilitaciÃ³n.

Son muchas las demandas que recibe esta joven rama de la psicologÃ­a, para poder contestar a las cuestiones que los profesionales de la salud e incluso los padres van planteando como, por ejemplo, Â¿QuÃ© riesgos entraÃ±a la tecnologÃ­a en los mÃ¡s jÃ³venes?




CAPÃTULO 2. LOS RIESGOS DE INTERNET






Una de las mayores preocupaciones de los padres es con respecto al correcto manejo de las nuevas tecnologÃ­as por parte de los menores. Todo el mundo puede entender que la tecnologÃ­a ofrece grandes beneficios, sobre todo en el Ã¡mbito laboral, e incluso en el domÃ©stico, asÃ­ las casas pueden disponer de una lavadora, microondas, hornillo elÃ©ctricoâ¦ todos ellos avances importantes que âliberanâ un tiempo que con anterioridad podÃ­a ocupar buena parte del dÃ­a.

En cambio, en la casa hay otros aparatos orientados casi en exclusiva al ocio, por ejemplo, la televisiÃ³n, la radio o la computadora. Quitando el uso educativo y de aprendizaje que se pueda hacer de los mismos, por ejemplo, seguir un curso de idiomas a travÃ©s de CDs, ver los documentales de la televisiÃ³n o preparar las tareas con la computadora, aparte de ello, a los padres siempre les queda la duda sobre las consecuencias en los menores del abuso de estos aparatos orientados al ocio.

Aunque ya lo decÃ­an los pediatras, psicÃ³logos infantiles y educadores, y asÃ­ lo corroboraban algunas investigaciones al respecto, el informe del Public Health England no deja lugar a dudas sobre la influencia nociva de la televisiÃ³n sobre la salud de los pequeÃ±os.

El informe recoge un estudio realizado en el que participaron cuarenta y dos mil menores ingleses, con edades comprendidas entre los 8 a 15 aÃ±os, analizando las consecuencias nocivas del consumo excesivo de horas delante de la televisiÃ³n, cuyas conclusiones no dejan lugar a dudas, informando que los que mÃ¡s tiempo pasan son los que obtienen una mayor deficiencia en los resultados acadÃ©micos obtenidos por estos, ademÃ¡s va mÃ¡s allÃ¡, y atribuye una relaciÃ³n directa del abuso de las horas delante del televisiÃ³n con una baja autoestima y con el padecimiento de enfermedades del estado de Ã¡nimo como depresiÃ³n y ansiedad.

A pesar de los beneficios que puedan atribuirse al proporcionar informaciÃ³n y entretenimiento, cuando el tiempo dedicado a la televisiÃ³n excede de las cuatro horas diarias va a producirse ademÃ¡s un retraimiento en otras actividades ya sean acadÃ©micas o de esparcimiento, facilitando con ello el aislamiento de su medio social.

Si bien es cierto, que el informe presentado no establece una relaciÃ³n causa-efecto, dejando abierto a nuevas investigaciones, el descubrir cÃ³mo se da esta influencia, encontrÃ¡ndose entre las explicaciones posibles, que a mayor tiempo delante del televisor, menor tiempo dedicado a la interacciÃ³n social con sus semejantes.

Como el tiempo es limitado, tanto para los mÃ¡s pequeÃ±os como para los adultos, por lo que cuando dedicamos buena parte del dÃ­a a consumir programas televisivos, necesariamente estamos desatendiendo otras actividades que podrÃ­amos desarrollar.

En la etapa infantil son importantes las relaciones sociales, ya que Ã©stas sirven para ir configurar a las personas, a la vez que se desarrollan habilidades comunicativas, y se forma la identidad mediante la comparaciÃ³n con otros y la pertenencia a grupos de iguales.

El cultivo de la amistad, es una actividad fundamental en esta etapa de la vida, que requiere de mucho tiempo, y que se ve mermada en la medida en que se dedique este tiempo a la televisiÃ³n, aunque sea para ver programas educativos.

El aislamiento y la falta de establecimiento de relaciones de compaÃ±erismo y amistad, con todas las experiencias que ello conlleva, tanto positivas como negativas; podrÃ­a estar detrÃ¡s de por quÃ© estos pequeÃ±os presentan unos niveles mÃ¡s bajos de autoestima, ya que no estÃ¡n desarrollando habilidades sociales y de interacciÃ³n que otros, a su edad, ya manejan perfectamente.

QuizÃ¡s lo mÃ¡s preocupante de este informe, es que se ha observado una relaciÃ³n entre el tiempo delante de la televisiÃ³n y determinadas patologÃ­as psicolÃ³gicas. Si bien es cierto, que con anterioridad se habÃ­an relacionado ciertas conductas como el sedentarismo y la mala alimentaciÃ³n, con problemas de salud como la obesidad, y en algunos casos, con la apariciÃ³n de diabetes temprana. RelaciÃ³n que en principio puede afectar a cualquiera independientemente de su edad, pero que es especialmente preocupante cuando se produce en menores.

Los Trastornos de DepresiÃ³n Mayor o el de Ansiedad, son las consecuencias mÃ¡s graves sobre la salud psicolÃ³gica del menor que se informan en este estudio, al pasar demasiado tiempo aislados delante de la pantalla de la televisiÃ³n o del ordenador.

Con lo que se va a ir configurando un cuadro clÃ­nico de consecuencias, tanto fÃ­sicas como psicolÃ³gicas alrededor del menor que va a arrastrar durante la vida adulta, si no pone Ã©l o sus progenitores los medios necesarios para superar dicha situaciÃ³n.

Una vez conocidas las conclusiones del informe presentado por el Public Health England, sÃ³lo queda reflexionar sobre el papel de los progenitores o cuidadores, a la hora de dejar al pequeÃ±o a solas delante del televisor, sabiendo que a partir de las cuatro horas de estar viÃ©ndola, el pequeÃ±o va tener mayores probabilidades de sufrir baja autoestima, y con el tiempo estarÃ¡ mÃ¡s expuesto a padecer depresiones y trastornos de ansiedad, cuadros clÃ­nicos que van a requerir en el futuro de tratamiento adecuado por parte del especialista.





La CiberadicciÃ³n:

Pero los peligros para la salud estos jÃ³venes consumidores no quedan ahÃ­, y aunque la tecnologÃ­a es una herramienta y como tal depende del uso o del abuso que le demos, que pueda tener mayor influencia sobre la vida y las relaciones.

Actualmente, es difÃ­cil encontrar un estudiante que no use habitualmente Internet para sus labores o para ocio, por ello puede sufrir adicciÃ³n a Internet.

Cada vez la incursiÃ³n de las nuevas tecnologÃ­as se realiza a mÃ¡s temprana edad, prÃ¡cticamente desde los primeros aÃ±os de vida, los hijos ahora disponen de tabletas, y con unos aÃ±os mÃ¡s tienen su propio Smartphone, con acceso a Internet.

Hoy incluso en las escuelas se fomenta el uso de las nuevas tecnologÃ­as, a travÃ©s de las tabletas en sustituciÃ³n de los libros, ademÃ¡s de que el profesor usa su pizarra electrÃ³nica todo ello conectado a Internet, donde se diseÃ±an materiales de consulta especÃ­ficos para las clases.

Pero cuando uno empieza con Internet, no existe limitaciÃ³n en su uso, sobre todo cuando se adentra uno en los juegos o en las redes sociales, una actividad que cada vez va requiriendo de mayor tiempo, hasta que sin saber cÃ³mo se puede llegar a desarrollar una adicciÃ³n.

Uno de los riesgos mÃ¡s destacados en este Ã¡mbito es el de la adicciÃ³n a la tecnologÃ­a, ya que hay que tener en cuenta que cualquier sustancia o actividad humana se puede convertir en adictiva siempre que se den las siguientes condiciones:

- PÃ©rdida de control de la voluntad.

- Usar excesivo tiempo en dicha actividad quitÃ¡ndosela de otras ya sean relaciones laborales o sociales.

- Cierto nivel de aislamiento, a menos que sean "adicciones sociales"

- Con consecuencias negativas tanto econÃ³micas, emocionales como familiares, debido a dicha dependencia.

- Con "inclusiones" de pensamientos, haciÃ©ndose difÃ­cil no pensar en ello, y provocando una elevaciÃ³n de la ansiedad y del desasosiego cuando estÃ¡ un tiempo sin acceder a dicha adicciÃ³n.

- Con consecuencias negativas en el desempeÃ±o acadÃ©mico.

- En algunos casos ademÃ¡s conlleva cierta desatenciÃ³n personal que se puede mostrar con desaliÃ±o y falta de higiene.





Todo ello explicado por los mismos mecanismos neuronales que permite tender a repetir conductas. dado por sus consecuencias agradables y positivas facilitando asÃ­ el aprendizaje.

Igualmente sucede con el uso de las nuevas tecnologÃ­as, las cuales, si dejan de ser Ãºtiles para el trabajo o la vida cotidiana, y pasan a ser "necesarios" o "imprescindibles" puede que se estÃ© dando origen a una adicciÃ³n tecnolÃ³gica, ya sea al uso "excesivo" de nuevos terminales, telÃ©fonos inteligentes, Smartphone o tabletas, asÃ­ como del uso intensivo y "descontrolado" de servicios de mensajerÃ­a instantÃ¡nea, como Mesenger, Whatsapp, Twitter o Tuenti.

Esto ha provocado la apariciÃ³n de fenÃ³menos novedosos que no existÃ­an con anterioridad, por lo que se han tenido que crear nuevos tÃ©rminos para contemplarlo, como es el caso del F.O.M.O. (Fear Of Missing Out), o miedo a perderse lo Ãºltimo, es decir, la necesidad de estar pendiente de la redes sociales en todo momento para no perderse el Ãºltimo dispositivo mÃ³vil que ha salido o el Ãºltimo vÃ­deo de su cantante favorito, identificado por la Universidad de Essex (Inglaterra) junto con la Universidad de California y la Universidad de Rochester (EE.UU.) publicado en la revista cientÃ­fica Computer in Human Behaviour.

Por su parte desde la Universidad Villanova (EE.UU.) se ha descrito por primera vez un nuevo fenÃ³meno denominado "Sleep Texting", que se refiere al fenÃ³meno de no tener un sueÃ±o regular, al producirse constantes interrupciones para leer los mensajes recibidos y mandar nuevos mensajes. Este fenÃ³meno da cuenta de una disminuciÃ³n de la cantidad y calidad del sueÃ±o entre los jÃ³venes, que son los principales usuarios que lo padecen.

En este sentido se ha realizado por un estudio por parte de la Universidad de Washington y la Universidad Lee (EE.UU.) cuyos resultados han sido publicados en la revista cientÃ­fica Psychology of Popular Media Culture.

En el mismo se analiza la influencia del uso de M.S.N. (siglas en inglÃ©s de textos por mensajerÃ­a) en la salud de los universitarios. En este estudio participaron ochenta y tres estudiantes, donde se analizaron la calidad de salud mediante el Pittsburgh Sleep Quality Index, el cual proporciona informaciÃ³n sobre tres Ã­ndices: el agotamiento, los problemas de sueÃ±o y las relaciones sociales.

Se querÃ­a estudiar el efecto en estos tres Ã­ndices en funciÃ³n del nÃºmero de mensajes que se recibÃ­an y enviaban durante el dÃ­a, encontrando que se veÃ­an afectados negativamente los tres Ã­ndices a medida que crecÃ­a el nÃºmero de mensajes que tenÃ­an que "administrar", pero donde mayores efectos se encontraron fue con respecto a los problemas de sueÃ±o, donde a partir de unos niveles "moderados" de mensajes ya empezaban a provocar altos niveles de ansiedad y con ello dificultades para conciliar el sueÃ±o.

La menor cantidad y calidad del sueÃ±o va a traer consecuencias en la "vida diurna", con una menor capacidad retentiva y de atenciÃ³n entre los estudiantes, y si esta situaciÃ³n se mantiene en el tiempo, puede llegar incluso a afectar en la salud.

De ahÃ­ la importancia de "educar" a los mÃ¡s jÃ³venes en el uso de estos dispositivos electrÃ³nicos, ya que como se ha indicado, estos pueden generar problemas de desempeÃ±o y concentraciÃ³n, ademÃ¡s de afectar en las relaciones sociales y lo mÃ¡s grave de todo, puede afectar a su salud, debido al mantenimiento de elevados niveles de estrÃ©s y a la falta de un sueÃ±o de calidad.

Y todo ello suponiendo que la persona, es "dueÃ±a de su voluntad", es decir, que todavÃ­a no ha caÃ­do en una adicciÃ³n tecnolÃ³gica, lo que acarrearÃ­a aÃºn mayores efectos negativos. El principal problema de la detecciÃ³n de este tipo de situaciones, es que los padres no saben valorar hasta quÃ© punto es algo ânormalâ o ya ha pasado la raya de lo adecuado y se ha convertido en insano.

Igualmente, la persona que lo sufre, a pesar de darse cuenta de las dificultades y consecuencias nocivas que le acarrea, es incapaz de reconocer que tiene un problema y que requiere de ayuda de los demÃ¡s para superarlo, incluso que puede precisar de un especialista para superar su adicciÃ³n.

Como se puede observar en el resultado anterior, la tecnologÃ­a puede provocar graves dificultades en el dÃ­a a dÃ­a de la persona, tanto que puede poner en riesgo su salud, como en el caso de perjudicar la calidad y cantidad del sueÃ±o para tener que contestar los m.s.n. que se reciben.

Hoy en dÃ­a es difÃ­cil pensar que un joven no conozca y tenga cuenta en Facebook, Twitter o Tuenti entre otros, ya que han nacido en la era de las redes sociales, considerÃ¡ndose unos "nativos digitales", es decir, aquellos que nacieron tras la dÃ©cada de los ochenta y que tuvieron desde pequeÃ±o acceso a las nuevas tecnologÃ­as.

Los que tienen unos aÃ±os mÃ¡s, aquellos que nacieron antes de los aÃ±os 80, tienen que hacer un esfuerzo por mantenerse informado y formado con esto de las redes sociales, y es a lo que se denomina "inmigrantes digitales", es decir, personas que nacieron sin estas posibilidades y que ahora tienen que adentrarse en este mundo, a veces confuso y otras veces desconcertante, pero en todo caso Ãºtil y necesario.

Igual que con anterioridad se solicitaba para algunos puestos de trabajo tener el carnet de conducir y un nivel educativo mÃ­nimo, ahora se requiere que los candidatos tengan unas destrezas suficientes en el manejo del ordenador y de las redes sociales. A raÃ­z de estas nuevas herramientas han surgido empleos impensables hace unos aÃ±os, como el de Community Manager, responsable de foros y comunidades virtuales, o los mÃ¡s tÃ©cnicos encargados de la promociÃ³n de los sitios web como los consultores S.E.O. y S.E.M., que buscan lograr una mayor visibilidad en las redes sociales y en Internet de una determinada marca o empresa.

Los jÃ³venes por su parte han ido incorporando las herramientas que ofrece esta nueva tecnologÃ­a dentro de su vida, tanto acadÃ©mica como de ocio, ya son muchas las universidades que imparten parcial o totalmente su docencia on-line, pudiÃ©ndose conectar desde cualquier dispositivo fijo o mÃ³vil, como tabletas, iPads, o telÃ©fonos inteligentes. Teniendo los docentes una doble funciÃ³n, la de organizar y grabar las clases a impartir y la de la tutorizaciÃ³n virtual, para resolver las dudas que hayan podido surgir de las mismas.

Esto ha posibilitado abrir las puertas de las universidades a estudiantes de todo el mundo, con el Ãºnico requisito que tengan las destrezas lingÃ¼Ã­sticas necesarias para seguir las clases, y eso sÃ­, un dispositivo con conexiÃ³n a Internet.

A este respecto, lo Ãºnico que no se ha podido solventar ha sido a la hora de la realizaciÃ³n de los exÃ¡menes, los cuales se exigen que sean presenciales, bien en la propia universidad o en un centro concertado en el paÃ­s del estudiante. De forma que se dÃ© veracidad de que el estudiante que se presenta al examen conoce adecuadamente la materia de la que se examina.

En mi caso particular, tras llevar varios aÃ±os impartiendo docencia presencial en distintas universidades, tuve que realizar un curso de capacitaciÃ³n para poder continuar con mi labor docente, pero esta vez a travÃ©s de las redes sociales, para lo que tuve que adaptar las herramientas tecnolÃ³gicas que con anterioridad empleaba a las nuevas demandas, incluyendo la familiarizaciÃ³n de plataformas de formaciÃ³n como Moodle, o el uso programas de videoconferencias para impartir la docencia on-line, lo que me permitiÃ³ poder dictar las clases en EspaÃ±a, tanto en la PenÃ­nsula como en las Islas, a la vez que eran seguidas desde IberoamÃ©rica.

Pero existen riesgos de Internet que surgen cuando el ocio juvenil se convierte casi en exclusiva en el uso intensivo de esta tecnologÃ­a, perdiendo el contacto social y a veces, el contacto con la propia realidad. Son muchos los estudios que se estÃ¡n realizando al respecto, a raÃ­z de esta nueva modalidad, en donde cada dÃ­a se detectan nuevos casos de ciberadictos, es decir, personas que son incapaces de desconectarse de la red, facilitando el aislamiento social, y el descuido de la higiene mental y personal, asociado ademÃ¡s a una alimentaciÃ³n impropia, todos estos riesgos de Internet producidos por una inadecuada educaciÃ³n sobre el uso correcto de la tecnologÃ­a.

Se ha realizado un nuevo estudio por parte de la Universidad MÃ©dica Kaohsiung y el Hospital Hsiao-Kang (TaiwÃ¡n), cuyos resultados han sido publicados en la revista cientÃ­fica J.A.M.A. Pediatrics donde se ha realizado un seguimiento a dos mil doscientos noventa y tres jÃ³venes durante 2 aÃ±os, evaluados a los 6, 12 y 24 meses.

El objetivo de Ã©ste estudio era encontrar los factores predictores del padecimiento de adicciones a las nuevas tecnologÃ­as, para lo cual se evaluÃ³ el nivel de adicciÃ³n a travÃ©s de la escala estandarizada denominada C.I.A.S. (Chen Internet Addiction Scale), ademÃ¡s de los niveles de depresiÃ³n mediante la versiÃ³n china del C.E.S.-D. (Center for Epidemiological Studies Depression Scale), el dÃ©ficit de atenciÃ³n con hiperactividad evaluado mediante el A.D.H.D.S. (Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder Self-rated Scale), la fobia social mediante el F.N.E. (Fear of Negative Evaluation Scale) y la hostilidad de los participantes mediante el B.D.H.I.C.-S.F. (Buss-Durkee Hostility InventoryâChinese VersionâShort Form).

Los resultados informan que aquellos jÃ³venes varones que tenÃ­an altos niveles de hostilidad mostraban mayores niveles de adicciÃ³n despuÃ©s de los 2 aÃ±os, convirtiÃ©ndose asÃ­ en el mejor predictor de esta psicopatologÃ­a. En cambio, las adolescentes que participaron en el estudio, mostraron que el mejor predictor de la adicciÃ³n futura se relaciona con padecer un trastorno por dÃ©ficit de atenciÃ³n con hiperactividad.

Tanto en chicos como en chicas, no resultaron relevantes los niveles previos de fobia social ni de depresiÃ³n, a la hora de predecir una futura adicciÃ³n a las tecnologÃ­as. El estudio, ademÃ¡s, ofrece un dato "revelador" en cuanto que, en sÃ³lo 2 aÃ±os, mÃ¡s del 10% de los participantes se vieron afectados por la adicciÃ³n a Internet, siendo insignificante la diferencia en el nÃºmero de casos entre los "adictos" masculinos y femeninos.

De ahÃ­ la importancia de estos estudios, que muestran los riesgos de Internet en los jÃ³venes. Estudios necesarios para poder crear programas especÃ­ficos para prevenirlo, haciendo especial hincapiÃ© en la educaciÃ³n, como factor determinante de la autorregulaciÃ³n en el manejo de las nuevas tecnologÃ­as, esto es, con una correcta educaciÃ³n cabe esperar que el joven sea capaz de usar adecuadamente la tecnologÃ­a y no abusar de ella.

AdemÃ¡s de lo anterior, y en el caso concreto de los jÃ³venes, esta educaciÃ³n tecnolÃ³gica debe de ir acompaÃ±ado de un programa de intervenciÃ³n en cuanto al correcto manejo de la hostilidad, y en las jÃ³venes en el diagnÃ³stico y tratamiento del trastorno por dÃ©ficit de atenciÃ³n con hiperactividad, con lo que evitar futuras complicaciones de adicciÃ³n a Internet.

Los jÃ³venes pueden estar expuestos a esta ciberadicciÃ³n, lo siguiente que deberÃ­amos de conocer serÃ­a, Â¿Es posible detectar la adicciÃ³n a Internet en jÃ³venes?

Esto es precisamente lo que tratan de analizar desde la Universidad Payame Noor (IrÃ¡n) cuyos resultados han sido publicados en la revista cientÃ­fica International Journal of Behavioral Research & Psychology.

En el estudio participaron trescientos ochenta estudiantes, ciento noventa y cuatro chicas y el resto chicos, todo ellos cursando en el instituto.

Se plantearon tres objetos de estudio, el primero, determinar hasta quÃ© punto los jÃ³venes estudiantes sufren adicciÃ³n a Internet, el segundo, comprobar si esa presencia de adicciÃ³n se relaciona con el nivel de sinceridad que expresa dentro de la familia, y por Ãºltimo si existen diferencias entre gÃ©nero en las dos anteriores.




Конец ознакомительного фрагмента.


Текст предоставлен ООО «ЛитРес».

Прочитайте эту книгу целиком, купив полную легальную версию (https://www.litres.ru/pages/biblio_book/?art=40851509) на ЛитРес.

Безопасно оплатить книгу можно банковской картой Visa, MasterCard, Maestro, со счета мобильного телефона, с платежного терминала, в салоне МТС или Связной, через PayPal, WebMoney, Яндекс.Деньги, QIWI Кошелек, бонусными картами или другим удобным Вам способом.


